El sector del vino debe apostar por productos y formatos nuevos, atendiendo a las demandas de los consumidores. Es una de las conclusiones del seminario on line que ha organizado Cooperativas Agro-alimentarias de España y que ha llevado por título “Perspectivas de mercado en el vino”.
Han asistido telemáticamente más de 80 personas, que han podido conocer la situación del mercado vitivinícola naciones e internacional, así como los retos principales a los que se enfrenta el sector.
Pedro Ballesteros, Master of Wine, valora el papel social de las cooperativas, y destaca que “poseen el mayor patrimonio vinícola del mundo, ya que nadie tiene tantas viñas viejas, un concepto mágico para llegar al consumidor”.
Ha analizado la estrategia vitivinícola de otras regiones productoras, centrándose especialmente en el caso de Italia. Allí las cooperativas, con un movimiento de integración más fuerte, han lanzado vinos como el prosecco y el lambrusco, con los que todos los actores han obtenido mayores beneficios.
Pedro Ballesteros señala que “el reto de las cooperativas es crear valor de forma sostenible”, y remarca que “la comercialización y la comunicación son asignaturas pendientes en algunas cooperativas de España”.
Anima a las bodegas cooperativas a tener visión a largo plazo, a clasificar y zonificar según las uvas, y a divulgar más su compromiso con el desarrollo sostenible del territorio y el patrimonio cultural.
Emma Castro, director del departamento vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias de España, ha expuesto los principales datos de producción, ventas y exportaciones del sector.
La producción en la Unión Europea se ha incrementado este año un 4 por ciento respecto a 2019, estimándose en 163 millones de hectolitros de vino y mosto; la producción mundial de vino se estima en alrededor de 258 millones de hectolitros.
En cuanto a las exportaciones españolas, los productos que han tenido mejor comportamiento en los mercados internacionales en el primer semestre han sido el mosto y el vino en Bag-in-Box (o sea, bolsa en caja).
Jaime Uscola, jefe de negocios internacionales del Banco Santander, ha detallado los retos y oportunidades para las bodegas españolas en los mercados exteriores, con especial atención a Reino Unido y Estados Unidos.
Destaca que en el sector del vino el 99 por ciento de sus clientes están fuera, y que los retos a los que se enfrentan las bodegas en estos momentos son el Brexit, el cambio en la presidencia de Estados Unidos y la evolución del mercado chino.
Este seminario on line finalizaba con una mesa redonda con participación de representantes de bodegas cooperativas, que han expuesto cómo les ha afectado la pandemia de la COVID-19, y cómo se ha incrementado en general la venta on line sobre todo en el Norte de Europa, Estados Unidos y Japón (en España todavía no ha llegado ese despegue, aunque se puede producir en breve a través de alguna plataforma).
Con respecto al marketing todos han abogado por crear nuevos productos (como cócteles) y formatos (manejables y fáciles de abrir).
La demanda de vino en botella 3/8 ha crecido durante la pandemia, y no se descarta tener que apostar por el vino en lata, que de hecho ya está funcionando en países como Estados Unidos, y que se pudiera ofrecer en las máquinas de vending (muy implantadas por ejemplo en Japón).
Agustín Herrero, director de Cooperativas Agro-alimentarias de España, clausuraba este seminario on line, destacando que “tenemos viñedos propios y territorio, y contamos con tecnología, calidad del producto, talento y conocimiento, herramientas necesarias para crear valor sostenible; la apuesta de las cooperativas debe ser aunar esfuerzos y pensar a medio plazo para crecer”.
Otras noticias
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.












