La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha celebrado en Madrid el III Foro de NutriciON Sensata, una jornada en la que el sector agroalimentario ha abordado “la relación entre alimentación, dieta y salud como aspectos claves para adoptar estilos de vida saludables, así como la importancia de la evidencia científica y el papel de la comunicación que se realiza de todo ello en medios y redes sociales, entre otros aspectos”.
Esta jornada ha servido para analizar el procesamiento de alimentos y bebidas: calentar, curar, madurar, secar, marinar o envasar. Son técnicas de “transformación de productos e ingredientes, algo fundamental para el ser humano, ofreciendo productos digeribles, seguros, nutritivos y variados”.
Un ejemplo de lo hablado ha sido la conferencia inaugural, titulada “Cuando procesamos, evolucionamos”. La doctora en Prehistoria e investigadora en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, Ana Mateos, ha realizado un repaso de los principales hitos alimentarios que han marcado la evolución de la especie humana.
Ha dicho que, “más allá del fuego, hitos como la fermentación, el frío o el secado han supuesto avances en las dietas humanas”. Ha señalado “ventajas evolutivas como la digestibilidad, evitar patógenos, aumentar la biodisponibilidad de muchos ingredientes y alimentos, y mejorar los sabores y las texturas; todo ello se ha mantenido a lo largo de los años y ha permitido al hombre sobrevivir y evolucionar”.
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Unión de Uniones alerta de “la pérdida de más de once mil empresas agrarias en España en los últimos cuatro años”
Unión de Uniones alerta de “la evolución negativa que se vive en el tejido rural español, con una pérdida de más de once mil empresas agrarias en los últimos cuatro años; es un cuatro por ciento sobre el total”. Señala que “esta tendencia es contraria a la del resto de sectores económicos, en los que crece tanto el número de firmas como el empleo”. Explica que “los datos reflejan claramente la crisis que atraviesa el sector agrario como consecuencia de unos precios que no llegan a compensar el encarecimiento de los costes productivos”. Habla de “crisis que han disparado los costes de los inputs, situaciones catastróficas sufridas en los últimos años, cadena alimentaria que no garantiza precios que compensen los gastos de las explotaciones y presión regulatoria cada vez más intensa”. Añade: “El problema está sobre todo en que, con estas perspectivas, no hay joven que se incorpore”.













