El Gobierno de España ha aprobado, en Consejo de Ministros, un nuevo real decreto por el que se establecen normas básicas de ordenación de las granjas avícolas, en el sentido de mejorar las condiciones de sanidad animal y medioambientales. Las principales novedades que recoge la norma se articulan en torno a esas dos grandes áreas:
– Reforzar los requisitos en materia de sanidad animal y bioseguridad de las granjas, con el fin de mantener un estatus sanitario adecuado en las mismas.
– Adoptar compromisos en materia de medio ambiente, relacionados con la protección del agua, el aire, los suelos y la lucha contra el cambio climático.
El Ministerio de Agricultura presenta la nueva normativa como “una profunda revisión de la vigente hasta la fecha para el sector avícola de carne, que databa del año 2005, y la incorporación a la misma del sector avícola de puesta, que hasta el momento no contaba con una norma de ordenación específica”.
La norma introduce la obligatoriedad de que las granjas dispongan de un plan de gestión de estiércoles (formará parte de un plan de gestión ambiental individualizado para cada granja), registro de emisiones de gases contaminantes y de las técnicas usadas para su reducción, un plan individual en materia de bienestar animal, la introducción de la figura del veterinario de explotación y contar con un sistema integral de gestión de la granja.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.












