El Comité Europeo de Empresas del Vino, o lo que es lo mismo la patronal europea de bodegas, ha celebrado asamblea, en la que ha elegido a Mauricio González Gordon como nuevo presidente de la entidad, en sustitución del francés Jean Marie Barillère. Mauricio González Gordon es el vicepresidente de la Federación Española del Vino y presidente de González Byass. En su primera intervención ha dicho que “estamos ante uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas, y no puedo eludir mi responsabilidad; estoy comprometido con el sector vitivinícola y, junto con el equipo y todos los miembros del Comité, haré todo lo posible para superar estos desafíos con éxito”.
Mauricio González Gordon ha anunciado “la próxima elaboración de un plan estratégico, que recoja los retos fundamentales que el sector vitivinícola deberá afrontar en los próximos años y que pasan por impulsar su reputación y trabajar sobre los pilares de la sostenibilidad y la defensa del consumo moderado de vino como parte de un estilo de vida saludable y con un importante rol en la sociedad”. Ha repasado, además, “otros temas que serán clave a futuro como la digitalización, el impulso de la I+D+i, la alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y dos aspectos tradicionalmente importantes para el Comité: el marco regulatorio y legislativo vitivinícola, y el fomento del comercio internacional”.
La asamblea del Comité Europeo de Empresas del Vino ha dado la bienvenida a la Asociación Federal Austriaca de Comercio Agrícola y tenido un emotivo recuerdo para el pueblo ucraniano, por la guerra que se está librando en su territorio.
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Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”
La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:
“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.
Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.
La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.
El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.
El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.
Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.













