Las organizaciones profesionales agrarias ASAJA, UPA y COAG (UAGA) han decidido suspender temporalmente las movilizaciones que se vienen convocando por toda España. El motivo se encuentra en la crisis sanitaria generada por el coronavirus. Recordamos que en Aragón estas movilizaciones también estaban convocadas por ARAGA y contaban con el apoyo de Cooperativas Agro-alimentarias.
Desde las organizaciones agrarias se apunta que, dadas las circunstancias que vive y va a vivir España, se debe ser prudentes y responsables, evitando cualquier concentración masiva.
Aprovechan también para incidir en el mensaje de que el agro es esencial, y que juega un papel estratégico en la producción de alimentos saludables y seguros.
No obstante y a pesar de la suspensión de las movilizaciones, anuncian que van a seguir negociando con el Gobierno de España el diseño y aplicación de un plan de choque para acabar con la crisis que vive el sector primario.
Otras noticias
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.












