Es lo que apunta Agroseguro, que hace balance de las últimas cinco campañas (2016-2020). La producción de uva de vino asegurada crecía en España un 28 por ciento, superando los 3,2 millones de toneladas en el último caso, con un valor superior a los 1.100 millones de euros.
En cuanto a superficie de viñedo asegurada, ésta ha aumentado en un 25 por ciento en esas cinco temporadas, superando las 473.000 hectáreas en la última.
Castilla-La Mancha posee la mitad de la producción nacional asegurada, con 1,7 millones de toneladas y un incremento del 22 por ciento en el periodo estudiado. No obstante, los mayores incrementos de producción asegurada de uva de vino se han producido en el País Vasco, La Rioja y Castilla y León. Aragón asegura más de 19.000 hectáreas de viñedo y casi 111.000 toneladas de producción.
Las indemnizaciones a viticultores suman en los últimos cinco años 224,3 millones de euros, con una media de siniestros superior a los 13.200 anuales. Las heladas del invierno y la primavera dejaron en este periodo 86,2 millones de euros en daños.
El periodo de suscripción del seguro agrario de otoño (con protección contra las heladas) para la cosecha 2021 de uva de vino se encuentra abierto hasta el 20 de diciembre.
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ASAJA Aragón alerta de “una posible catástrofe productiva en cereales, que sería la puntilla para muchas explotaciones agrícolas de este territorio”
ASAJA Aragón alerta sobre “la situación crítica que atraviesan los cultivos de cereal y proteaginosas de buena parte de los secanos aragoneses, especialmente del centro de Aragón (sur de las provincias de Huesca y de Zaragoza, y norte de la de Teruel); allí la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas están poniendo en serio riesgo la campaña agrícola de este año”.
Explica que “las citadas zonas precisan, de manera urgente, de lluvias generalizadas y de una bajada de temperaturas en los próximos días; sin embargo, la previsión del tiempo habla de precisamente todo lo contrario, lo que podría abocar a numerosas parcelas a producciones mínimas e, incluso, nulas”.
ASAJA Aragón destaca, además, “la paradoja que vive el campo este año, ya que, tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron inversiones mayores en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva; si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves”.
Por todo ello, si la situación se mantiene, ASAJA solicitará al Gobierno de Aragón y al de España “medidas de apoyo para los agricultores afectados”. Y concluye: “De confirmarse esta catástrofe productiva, estaríamos ante la puntilla para muchas explotaciones cerealistas aragonesas”.












