El sector del maíz está viviendo un muy buen año en Aragón y España, dado que la cosecha ha sido buena en producciones y los precios están acompañando, situándose por encima de los 200 euros la tonelada. De nuevo se demuestra que la influencia española en los mercados es inexistente, y que los precios dependen de las grandes potencias productoras y consumidoras.
La cosecha del maíz sembrado en abril ya finalizó, constatándose unas muy buenas producciones, cifradas en 16.000 kilos por hectárea, e incluso llegando a los 17.000 y 18.000 kilos.
La cosecha del maíz rastrojero se está llevando a cabo en la actualidad, por lo que habrá que esperar a cómo evolucionan los acontecimientos. Se prevé que haya zonas con pérdidas motivadas por la helada temprana de antes de la festividad del Pilar, justo cuando se estaba llenando el grano.
Los precios este año son muy buenos, ya que se encuentran por encima de los 200 euros la tonelada. Es un efecto del mercado globalizado en el que vivimos, con una fuerte demanda de China (que está comprando maíz estadounidense), y con unas cosechas con problemas en Ucrania y Brasil.
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Riegos del Alto Aragón abordará en su jornada informativa, el 8 de octubre, la transición que vive el regadío en la actualidad
DIARIO DEL CAMPO
Riegos del Alto Aragón celebrará su jornada informativa el 8 de octubre de 2026, jueves, a las 10:00 horas en el Parque Tecnológico Walqa, en Huesca. El título elegido es “Regadío en transición: geopolítica, PAC y resiliencia hídrica”. Esta comunidad general propone “analizar los cambios que se están produciendo en el mundo desde tres escalas conectadas: la seguridad hídrica, las políticas agrarias y la capacidad del regadío para seguir produciendo de forma rentable, eficiente y ambientalmente responsable”.
Riegos del Alto Aragón explica que “el regadío europeo afronta una transición que va mucho más allá de la disponibilidad de agua, dado que la inestabilidad geopolítica, los costes de la energía y fertilizantes, la transformación de los mercados internacionales, la revisión de la Política Agraria Común (PAC) y las nuevas exigencias ambientales están modificando simultáneamente las condiciones en las que agricultores y comunidades de regantes deben tomar sus decisiones; la Unión Europea ha situado, además, dos cuestiones en el centro de esta transición: la resiliencia hídrica y el relevo generacional”.












