Cooperativas Agro-Alimentarias de España realiza una primera estimación de la producción de cereales en España. La cosecha alcanzará los 25,8 millones de toneladas, lo que supone casi un 42 por ciento más que la producción de 2019.
El inicio de la cosecha se ha ralentizado (sobre todo en la mitad norte de España) como consecuencia de la fuerte inestabilidad atmosférica y el descenso de las temperaturas.
España es un país deficitario en materia de cereales, dado que (por poner el ejemplo del año pasado) consume unos 36 millones de toneladas. Ello hace que dependamos de los mercados internacionales.
Es algo en lo que incide Juan Carlos Bermejo, en representación de Cooperativas Agro-alimentarias de España, el cual apunta igualmente que “vamos a ser el mayor productor de pienso de la Unión Europea”.
España dedica a cereal casi 5,8 millones de hectáreas, de las que el 85 por ciento son de secano.
Castilla y León es el principal productor de cereales, con el 33,6 por ciento de la superficie y el 36,5 por ciento de la producción provisional. Le sigue Castilla-La Mancha, con el 22,7 por ciento de la superficie y el 18,7 por ciento de la producción.
Aragón y Andalucía destacan por ser las regiones donde se concentra casi el cien por cien de la producción de trigo duro. Y el maíz se concentra en su mayor parte en Castilla y León, Cataluña, Aragón y Extremadura.
La cebada es el principal cultivo nacional con una producción de 11,5 millones de toneladas, le sigue el trigo blando con 7,2 millones de toneladas, la avena con 1,3 millones de toneladas, el trigo duro con 894.269 toneladas, el triticale con 852.294 toneladas y el centeno con 457.028 toneladas. La producción de maíz representa el 13,6 por ciento del total, con 3,5 millones de toneladas.
Otras noticias
Aragón Alimentos presenta su primera ruta “Aragón, sabor de verdad”, un recorrido agroalimentario que parte de Gurrea de Gállego y termina en Jaca
Aragón Alimentos presenta su primera ruta “Aragón, sabor de verdad”. Es un reportaje en el que expone un recorrido agroalimentario que parte de Gurrea de Gállego y termina en Jaca. Hace mención a atractivos agrícolas, ganaderos y gastronómicos, centrándose en el origen de los productos alimentarios.
El texto correspondiente a esta primera ruta “Aragón, sabor de verdad” es éste:
“Recorre el sector agroalimentario del Alto Aragón en un viaje al origen, donde el campo se convierte en experiencia siguiendo el camino completo del producto, es decir, del campo a la alta cocina, conectando explotaciones agrícolas, proyectos ganaderos e iniciativas innovadoras.
El recorrido comienza en Gurrea de Gállego, entre almendros y nogales, en Crac, donde Jesús, séptima generación de agricultores e ingeniero agrónomo, ha transformado la explotación familiar en un proyecto agroalimentario completo.
Rumbo a los Pirineos, en La Borda de Pastores nos adentramos en el mundo del pastoreo tradicional, recorriendo los pastos de montaña y entendiendo cómo se cría el Ternasco de Aragón IGP, uno de los grandes emblemas gastronómicos de esta comunidad autónoma.
En la explotación de Pablo Compairé, la ganadería extensiva se presenta como uno de los modelos más representativos del territorio. Un total de setenta vacas de raza parda se crían en libertad, alimentándose de pastos naturales y bajo un sistema respetuoso con el entorno.
El viaje continúa en uno de los espacios más emblemáticos del recorrido, el restaurante Canfranc Express, del Canfranc Estación a Royal Hideaway Hotel, donde Edu Salanova lleva la experiencia gastronómica al siguiente nivel, transformando cada plato en un relato del territorio, combinando tradición y vanguardia, y trabajando con producto local y técnicas contemporáneas para construir una experiencia sensorial completa.
La ruta continúa en la Quesería Aladina, en Jaca, con más de cuatrocientas referencias; entre ellas, cuatro queserías de la provincia de Huesca —Queso d’Estrabilla, Quesería Bal de Broto, Quesería El Benasqués y Quesería O Xortical-Villanúa—.
En Cielos de Ascara, el proyecto Gardeniers combina la producción ecológica con la integración laboral de personas con discapacidad intelectual o en riesgo de exclusión, generando oportunidades reales en el medio rural.
Como colofón final, el hotel Viñas de Lárrede invita a sumergirse en una experiencia donde la historia y la naturaleza se entrelazan. Y los postres de Jairo, de Pastelería Vincelle, en Jaca, que uno no puede perderse”.












