Cooperativas Agro-alimentarias de España ha celebrado su asamblea general anual en la Escuela de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid. Este colectivo se ha reivindicado por su papel en la sostenibilidad económica y social del medio rural, ha solicitado que se garantice el uso del agua para la agricultura y que se amplíen las medidas de apoyo al agro por parte de las administraciones públicas.
El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Ángel Villafranca, ha recordado algunos datos: “El cooperativismo agroalimentario en España agrupa a más de un millón de familias socias en 3.669 cooperativas, con una facturación de 38.428 millones de euros en 2021, lo que supone un incremento de más del doce por ciento respecto al año anterior”.
La campaña “Buenas hasta el hueso” ha estado presente en la asamblea de Cooperativas Agro-alimentarias de España. Pretende “animar a disfrutar de la fruta de hueso de temporada de cooperativas españolas”. Se ha formado un bodegón con melocotones, nectarinas, albaricoques, ciruelas, paraguayos y cerezas.
Se ha querido escenificar así “el trabajo de los agricultores y sus cooperativas para ofrecer a los consumidores alimentos sanos y seguros, cercanos, y producidos de forma sostenible, apoyando la economía del medio rural y el futuro de los miles de explotaciones familiares que viven en nuestros pueblos”.
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Unión de Uniones lamenta la falta de responsabilidad del Gobierno de España, derivando a las comunidades autónomas el control de los jabalíes
Unión de Uniones lamenta “la falta de contundencia del Gobierno de España en su respuesta a la crisis de la peste porcina africana y la falta de responsabilidad, al derivar a las comunidades autónomas la reducción del número de jabalíes”. Pide, además, reflexionar sobre la ubicación de laboratorios.
La citada organización profesional agraria insiste en la prevención y en la contención y erradicación del foco. En este sentido, pide “medidas contundentes y eficaces, como la reducción de fauna salvaje (jabalíes) o el vaciado de granjas de la zona afectada”.
Y añade: “Ya habrá tiempo de pedir responsabilidades a quien corresponda, si finalmente se llega a la conclusión de que ha sido un fallo de bioseguridad de un laboratorio”.
Considera que “habría que reflexionar sobre si la ubicación de las instalaciones de confinamiento biológico de las cepas de referencia es la más idónea”.
Cree que, “si hay un laboratorio que investiga la enfermedad y en pocos kilómetros a la redonda hay animales que pueden contagiarse, el peligro de epidemia es muchísimo mayor en caso de producirse un fallo de contención del virus”.













