La Cámara de Comercio, Industria y Servicios de la provincia de Huesca está organizando una misión comercial directa a Indonesia y Vietnam, con el objetivo de posibilitar encuentros entre exportadores aragoneses e importadores asiáticos. La misión se desarrollará del 18 y al 25 de noviembre, si bien el plazo de inscripción termina el 23 de junio.
¿Por qué Indonesia?
“Indonesia tiene una previsión de crecimiento para 2023 superior al cinco por ciento. Con más de doscientos setenta y cinco millones de consumidores y una edad media de treinta y un años, la sociedad ha experimentado un aumento del poder de compra y del gasto de las familias. Todo ello ha sido como consecuencia del ascenso de la clase media indonesia, un grupo de consumidores joven, dinámico, con alto poder adquisitivo y muy adaptado a las nuevas tecnologías.
Los principales sectores de oportunidad son el equipamiento industrial (maquinaria eléctrica, máquina-herramienta, maquinaria de envase y embalaje, equipos médicos, agroalimentario, automoción y componentes) y consumo privado (alimentación y bebidas, productos farmacéuticos, química y cosmética, vestido y calzado)”.
¿Por qué Vietnam?
“Con una previsión de crecimiento cercano al seis por ciento en 2023, Vietnam es particularmente importante dentro de los esquemas de deslocalización industrial que están protagonizando los países más desarrollados de Asia. El atractivo de Vietnam se ve acrecentado por la existencia de un acuerdo de libre comercio entre este país y la Unión Europea, en virtud del cual desaparecen la mayoría de los aranceles de entrada al país asiático.
En este caso, los principales sectores de oportunidad son maquinaria y bienes industriales, productos alimenticios e infraestructuras de equipamiento urbano, energéticas, de transporte y comunicaciones. También cabe destacar el dinamismo de las exportaciones de medicamentos”.
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Agentes del sector logístico agroalimentario analizan en Zaragoza las vulnerabilidades de la cadena y el papel de la innovación para crecer en seguridad y competitividad
ALIA —Clúster de Logística de Aragón— ha reunido en Zaragoza a agentes de este sector para analizar las vulnerabilidades de la cadena logística agroalimentaria y los retos de la innovación. El evento ha contado con dos mesas redondas.
PRIMERA MESA REDONDA
Algunas de las cuestiones que se han abordado son éstas: ¿cómo se logra el equilibrio entre el elevado consumo energético en la cadena de frío y la reducción de emisiones? ¿Hasta qué punto el software permite anticipar roturas de stock? ¿Cómo se gestiona el estrés operativo de las flotas para garantizar el producto fresco? Han intervenido Jorge Falcón, de Carreras Grupo Logístico; Alberto Domínguez, de bonÀrea; Eduardo Costa, de Grupo Costa; y Guillermo Saldaña, de Panishop.
En la sesión se ha hablado de cómo enfrentarse a las grandes crisis y disrupciones, y se ha puesto de relevancia “la importancia de contar con planes de contingencia”. Jorge Falcón ha indicado, al respecto, que “son planes de reacción que se trabajan tanto internamente como con los clientes, y en los que se planifican cuestiones como las entregas o cómo gestionar las caídas”. Alberto Domínguez ha subrayado “la importancia de adaptarse en caso de sobrecostes para que no los asuma el cliente final”. Y Eduardo Costa ha destacado “las exigencias de la logística de animales vivos, ya que se viene de pandemias con elevados costes para el sector”.
SEGUNDA MESA REDONDA
La segunda mesa redonda ha estado dedicada al futuro del sector y ha reunido a Teresa de la Cruz, Project Manager de Zaragoza Logistics Center; Darioleta Aranda, de Disaragon; y Jesús Estrada, de Ako. Han compartido su visión sobre la innovación, digitalización y eficiencia como palancas clave para reforzar la seguridad y competitividad. El papel de los gemelos digitales en las simulaciones de macro-shocks, el reto térmico de las rutas de frío de última milla y las herramientas predictivas se han tratado en este bloque.
Teresa de la Cruz ha dicho: “La tecnología y el poder del dato están ahí; la cuestión es cómo y cuándo usar el dato. Verdaderamente no se está explotando; es un problema de confianza”. A este respecto, Jesús Estrada ha añadido “la cuestión de que las empresas asuman la cultura de la inversión, en el sentido de que se vea como un valor añadido y no como un coste; si demuestras con datos el retorno logrado de la inversión, la idea cambia”.













