“Sólo aquellas empresas que integren innovación, digitalización y sostenibilidad como pilares estratégicos reales podrán mantener su competitividad”. Es la conclusión principal de la jornada “¿Cómo será la agroalimentación en diez años?”, organizada por el Grupo Alimentario de Innovación y Sostenibilidad (GIS), compuesto por empresas e instituciones representativas del sector agroalimentario.
En esta sesión, celebrada días atrás en Madrid, también se apuntó que “la colaboración entre todos los eslabones de la cadena y una visión empresarial a largo plazo serán claves para transformar los grandes desafíos actuales en oportunidades de crecimiento y resiliencia”.
Son afirmaciones que se realizaron al hilo de la “etapa decisiva que atraviesa la agroalimentación, marcada por la presión del cambio climático, el incremento de los costes de producción, la incertidumbre geopolítica, la transformación tecnológica y una creciente exigencia normativa y social en materia de sostenibilidad”.
DESAFÍOS REALES DE LA SOSTENIBILIDAD AGROALIMENTARIA
La jornada incluyó el “Mano a mano: desafíos reales de la sostenibilidad agroalimentaria”, protagonizado por Rosa Gallardo, directora de la Cátedra Internacional de Inteligencia Artificial y Agricultura de la Universidad de Córdoba, y por José Luis Molina, CEO de Hispatec.
Rosa Gallardo señaló “cómo la sostenibilidad alimentaria afronta desafíos de diversa naturaleza y que estos deben comprenderse dentro de tres dimensiones fundamentales: la ambiental, la social y la productiva; no se trata únicamente de producir más alimentos, sino de hacerlo de manera responsable, equilibrada y con visión de futuro”.
Destacó que “uno de los principales retos es el ambiental; la dimensión climática del problema agrario, expresada en fenómenos como el cambio climático, la degradación de suelos y la escasez de agua, es una realidad que ya impacta directamente en la producción”.
Advirtió que, “si esta problemática no se aborda con decisión, podría ponerse en riesgo la capacidad de las sociedades para garantizar su alimentación, tanto en términos de cantidad suficiente como de calidad adecuada de los alimentos”.
Subrayó la dimensión social del desafío. Remarcó que “la sostenibilidad también implica asegurar condiciones dignas para quienes producen los alimentos; la calidad de vida de los agricultores, el reconocimiento de su trabajo y la viabilidad económica de sus actividades son elementos centrales”.
Y enfatizó que “el sector agropecuario debe constituir una alternativa real y atractiva para los jóvenes, brindándoles oportunidades de desarrollo, arraigo e integración plena dentro de la sociedad”.
José Luis Molina señaló que “el futuro de la alimentación estará definido por una integración mucho más estrecha entre el campo y el consumidor, con una oferta cada vez más segmentada y adaptada a las necesidades reales del mercado; la digitalización, el uso inteligente de los datos y la incorporación de tecnología serán factores decisivos para construir un sistema más eficiente, transparente y sostenible”.
Añadió que “el gran desafío es avanzar en la triple sostenibilidad (económica, social y medioambiental), alineando mejor la oferta y la demanda; sólo a través de una mayor eficiencia en el uso de los recursos será posible fortalecer la competitividad del sector y, al mismo tiempo, garantizar un impacto positivo y duradero”.
¿CÓMO SERÁ LA AGROALIMENTACIÓN EN DIEZ AÑOS?
La jornada incluyó la mesa redonda titulada “¿Cómo será la agroalimentación en diez años?”, enla que participaron Héctor Barbarin, director general del CNTA; Víctor Yuste, director general del Foro Interalimentario; y José Antonio Morante, director del Segmento Agrario de Sabadell.
Coincidieron en señalar que “la próxima década estará marcada por la automatización, la digitalización integral, la innovación en procesos y productos, y la necesidad de reforzar la colaboración entre todos los eslabones de la cadena alimentaria”.
Pusieron de relieve que “la competitividad futura dependerá de la capacidad del sector para integrar sostenibilidad, innovación y rentabilidad en su estrategia empresarial, facilitar el acceso a la tecnología también a pequeñas y medianas explotaciones, y adaptar los modelos de financiación a los procesos de transformación digital y transición climática”.
Se subrayó también “la importancia de responder a un consumidor cada vez más exigente y de operar en un entorno regulatorio complejo sin perder eficiencia ni capacidad de inversión”.
Otras noticias
Cien años de la Confederación del Ebro: “Modernizar el país por medio del conocimiento, planificación y obras hidráulicas orientadas al interés común”
El Real Decreto por el que se creó la Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro, actual Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), se firmó hace cien años —el 5 de marzo de 1926—. La Gaceta de Madrid lo publicó al día siguiente —el 6 de marzo de 1926—.
En este centenario, la CHE hace algunas reflexiones sobre su historia, su propia existencia y la conmemoración de la efemérides:
“La firma del Real Decreto y su publicación en la Gaceta de Madrid consolidó un modelo que introdujo la gestión del agua desde la unidad de cuenca, sin tener en cuenta los límites administrativos.
Una iniciativa acorde con el pensamiento regeneracionista de la época, que defendía modernizar el país mediante conocimiento, planificación y obras hidráulicas orientadas al interés común.
En ese contexto, el ingeniero Manuel Lorenzo Pardo impulsó la creación de un organismo para gestionar el agua con visión de conjunto: la Confederación Hidrográfica del Ebro.
Hoy la cuenca afronta episodios intensos de inundación y sequía. En ella conviven usos agrícolas, urbanos, energéticos, industriales y lúdicos, con la necesidad de conservar los ecosistemas.
La Confederación del Ebro lo aborda mediante la planificación, información pública, prevención y coordinación con administraciones y sectores.
El centenario sitúa el foco en ese trabajo: planificación, gestión y protección del dominio público hidráulico, construcción y mantenimiento de infraestructuras, gestión de patrimonio y su impacto directo en abastecimientos, actividad económica, prevención de crecidas y estado ambiental.
Las actividades conmemorativas ya están en marcha.
En diciembre de 2025 se inauguró en Reinosa la primera edición de la exposición itinerante Por la cuenca del Ebro, que continúa en 2026 por distintas sedes. La próxima será Miranda de Ebro, cuya inauguración está prevista para el 12 de marzo.
De octubre a enero se mostrará la exposición central en el Palacio de Sástago (Zaragoza), y también en el mes de octubre se celebrará el acto central conmemorativo.
El programa de 2026 incluye, además, la publicación de un libro, la realización de un documental y la organización de un ciclo de encuentros en los que se abordarán temas como la gestión del agua, la cultura de los territorios del Ebro, el medio ambiente, la historia o las actividades económicas en torno a los ríos”.











