El Colegio de Veterinarios de Huesca hace suyo el comunicado que ha hecho público la Conferencia Española de Decanos de Facultades de Veterinaria (CDVE). En él se reivindica el papel del colectivo veterinario en la gestión de la crisis sanitaria de la COVID-19 y alerta del riesgo de excluir a los veterinarios de la salud pública.
El comunicado está firmado por Maite Martín, presidente de la citada Conferencia. Dice lo siguiente:
“Ha sido necesaria la irrupción de un virus como el SARS-CoV-2 para que la clase política se decidiese a reforzar la sanidad y salud pública.
Éste es el objetivo del Grupo de Trabajo Sanidad y Salud Pública constituido en el seno de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, integrado por un total de veinticinco parlamentarios, de los cuales únicamente cinco son titulados en ámbitos pertenecientes a las ciencias de la salud: Tres en medicina, uno en enfermería y otro en farmacia.
Ni rastro de veterinarios en este grupo de trabajo, y ausencia total de veterinarios entre los treinta y cuatro expertos invitados a comparecer ante esta subcomisión.
Y todo ello a pesar de que se estima que el 75 por ciento de los agentes patógenos de las enfermedades infecciosas emergentes del ser humano tienen su origen en los animales, como es el caso del SARS-CoV-2.
Son precisamente estas enfermedades, originadas por la estrecha relación entre el hombre y los animales, las que representan una clara amenaza para la preservación de la salud pública.
Esta evidencia propició la aparición a comienzos de la década del año 2000 del concepto One Health-Una Sola Salud para preservar nuestro futuro, que resume en pocas palabras el estrecho vínculo existente entre la salud humana, la salud animal y la del medio ambiente, por lo que resulta imposible proteger la salud de la población sin tener en cuenta los otros dos componentes que forman parte de la ecuación.
La exclusión de los veterinarios del proceso iniciado para reforzar la Sanidad y Salud Pública demuestra la nula implantación del enfoque One Health-Una Sola Salud en nuestro país, y ello a pesar de que la Organización Mundial de la Salud reconoce que es la única vía posible para prevenir que se produzcan emergencias sanitarias como la que estamos viviendo.
Tanto la composición de la subcomisión responsable de mejorar y reforzar el sistema de salud pública como el listado de expertos invitados a comparecer ante dicha subcomisión reflejan que aún hoy en día se equipara erróneamente el concepto salud pública a la atención asistencial y hospitalaria, olvidando que la prevención es la herramienta más eficaz que tenemos para proteger la salud de la población.
La COVID-19 ya está entre nosotros, y la crisis sanitaria a la que nos ha abocado nos ha hecho olvidar que el origen de esta enfermedad se halla en el salto de un virus del animal al hombre.
Hemos olvidado que el hecho de que ese salto se haya producido en China es meramente circunstancial.
Hemos olvidado que un salto parecido puede producirse por parte de otro virus proveniente de otra especie animal.
Y hemos olvidado que ese salto puede producirse en cualquier país del mundo.
Y sobre todo hemos olvidado que si se hubiese evitado el salto del SARS-CoV-2 del animal al hombre hoy no estaríamos viviendo una pandemia de consecuencias devastadoras a todos los niveles.
No es la primera vez que se excluye a los veterinarios. Estos han sido sistemáticamente excluidos de los diferentes comités que se han ido creando para gestionar la actual crisis sanitaria.
Si bien el error de excluirlos podría entenderse, que no justificarse, por la necesidad urgente de hacer frente al SARS-CoV-2, cometer el mismo error a la hora de planificar el reforzamiento de la salud pública no tiene justificación posible.
Y sería un grave error político que la ciudadanía no debería olvidar, ya que son nuestros gobernantes los responsables de velar por la salud de la población.
No hay que olvidar que la COVID-19 es una enfermedad zoonótica. Y no hay que olvidar que el SARS-CoV-2 ha demostrado la capacidad de infectar a algunas especies de animales domésticos que puedan mantener contacto con personas infectadas, como son perros, gatos y mustélidos (hurones y visones).
El sacrificio de cerca de 92.700 visones de una granja de Teruel al detectarse que el 86,7 por ciento de los animales eran positivos a la prueba de PCR para detectar la COVID-19 (aunque no mostraban signos clínicos compatibles con dicha enfermedad) es un ejemplo más que demuestra la importancia de incluir a los veterinarios en el proceso de reconstrucción de la sanidad y salud pública.
Las cadenas de contagio no se producen exclusivamente entre personas. Las cadenas de contagio también se producen entre especies.
Se puede continuar negando la evidencia y mantener la exclusión de los veterinarios cuando se traten temas relevantes en el ámbito de la salud pública.
Lamentablemente serán los ciudadanos los que pagarán las consecuencias de este grave error, pero nuestros gobernantes no podrán decir que no estaban avisados.
Si rectificar es de sabios, esperamos que, por el bien de todos, nuestros políticos sean capaces de hacerlo”.
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Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador
ALBERTO CEBRIÁN
La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?
La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.
Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.
Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.
Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.
Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.
Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.
La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.
El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.










