COAG, coordinadora a la que pertenece la aragonesa UAGA, apunta que “el campo español se enfrenta a una nueva plaga: la expansión descontrolada del avispón oriental (Vespa orientalis), una especie exótica invasora que devora colonias de abejas y que amenaza la biodiversidad, la economía del sector apícola e, incluso, la seguridad de la población del medio rural”.
Pedro Loscertales, apicultor de Los Monegros y representante de COAG, indica que “el avispón oriental se expande sin control y, mientras, el sector apícola espera respuestas; por ello, reclamamos al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, la convocatoria urgente de una reunión para elaborar una estrategia estatal de gestión, control y erradicación de esta especie”.
COAG detalla la cronología de acontecimientos:
– “En marzo de 2022 apenas se había detectado la Vespa orientalis en Valencia, Cádiz y Málaga. Aun así, iniciamos las primeras gestiones con el Ministerio para la Transición Ecológica”.
– “Solicitamos en junio de ese año su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, algo que tardó en oficializarse tres años”.
– “Durante ese tiempo, el avispón se ha expandido a Cataluña, Madrid, Región de Murcia y otras provincias, y su impacto en las explotaciones apícolas no ha dejado de crecer”.
La Vespa orientalis genera un triple impacto: “Pérdidas directas para apicultores, cuyas explotaciones quedan indefensas ante la presión predadora; afectación a municipios donde construyen sus nidos, poniendo en riesgo a la población; y amenaza para la biodiversidad de los ecosistemas, al modificar el hábitat”.
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Los altos costes de producción condicionan una cosecha de cereal de invierno en Aragón que ASAJA estima en algo más de dos millones ochocientas mil toneladas
ASAJA publica su estimación de cosecha de cereal de invierno en Aragón. Prevé que en este 2026 se superen los dos millones ochocientas mil toneladas y reconoce que “es un año marcado por una meteorología muy cambiante y por un incremento importante de los costes de producción”.
METEOROLOGÍA CAMBIANTE
ASAJA Aragón destaca que “las abundantes lluvias registradas durante el invierno hicieron prever una campaña muy positiva; sin embargo, el exceso de calor registrado en abril afectó negativamente al desarrollo del cereal en muchas zonas”. Reconoce que “las lluvias posteriores y el descenso de temperaturas en mayo han ayudado a mejorar parcialmente la evolución de los cultivos, aunque de manera desigual según comarcas”.
La citada organización profesional agraria destaca que “la implantación de la siembra directa ha sido clave este año para mantener un mejor desarrollo vegetativo del cereal, ya que este sistema permite conservar mejor la humedad del suelo; por ello, en aquellas zonas en las que no se haya utilizado esta técnica la merma de producción será mayor”.
INCREMENTO IMPORTANTE DE LOS COSTES DE PRODUCCIÓN
ASAJA Aragón destaca “el aumento de la inversión realizada por los agricultores en esta campaña, dadas las buenas perspectivas generadas por las lluvias de invierno”. Dice que, “por ello, muchos productores optaron por cuidar más las explotaciones, con una mayor aportación de fertilizantes, herbicidas y fungicidas, y apostando por variedades de cereal más productivas”.
Añade: “Los elevados costes de producción seguirán reduciendo notablemente la rentabilidad de las explotaciones cerealistas: con los precios actuales del cereal, un agricultor necesita obtener alrededor de tres toneladas por hectárea en secano y cinco en regadío simplemente para cubrir todos los costes invertidos durante la campaña”.
ASAJA Aragón concluye que “esta situación vuelve a poner de manifiesto las dificultades económicas que atraviesa el sector cerealista; muchas explotaciones continúan trabajando con márgenes mínimos pese al importante esfuerzo inversor realizado por los agricultores”.











