El hotel Palafox, en Zaragoza, acoge el III Salón Peñín de los Vinos de Aragón, que cuenta con la participación de cincuenta y seis bodegas, las cuales presentan doscientas veinticuatro referencias. Asisten unos quinientos profesionales del sector del vino y unos cuatrocientos aficionados.
Este certamen sirve para mostrar los productos de las denominaciones de origen Calatayud, Campo de Borja, Cariñena, Somontano, Vino de Pago Aylés, Urbezo y Cava, así como de las indicaciones geográficas Bajo Aragón, Ribera del Jiloca, Ribera del Gállego Cinco Villas, Valdejalón, Valle del Cinca y Ribera del Queiles.
El consejero de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón, Javier Rincón, ha destacado “la relevancia económica y cultural del vino en Aragón, tierra de grandes caldos y de grandes profesionales; nuestra comunidad autónoma avanza gracias a un sector vitivinícola que combina tradición, innovación y una calidad indiscutible”.
La directora general de Innovación y Promoción Alimentaria del Gobierno de Aragón, Amparo Cuéllar, ha señalado que “el vino es uno de nuestros grandes embajadores; hablar de nuestras denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas es hacerlo de territorio, sostenibilidad, prestigio y un trabajo que se traslada directamente a la copa”.
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La juventud rural reivindica su papel: “Somos esenciales para el presente y el futuro de la producción de alimentos”
Jóvenes agricultores y ganaderos de toda España se han reunido en la sede de John Deere en Parla (Madrid), bajo la organización de UPA. Ahí han reivindicado su papel: “Somos esenciales para el presente y el futuro de la producción de alimentos”. Cristóbal Cano, secretario general de la citada organización agraria, señala la principal conclusión del debate desarrollado: “Hay futuro para la agricultura y ganadería familiar pero es imprescindible asegurar una rentabilidad justa y estable de las explotaciones, así como servicios de calidad para los habitantes del medio rural”. Añade: “Echamos en falta que las ayudas estén adaptadas a las diferentes realidades sectoriales y territoriales que tenemos”. Los jóvenes insisten en el que consideran uno de los mayores escollos que se encuentran: “La burocracia, que complica su actividad hasta límites en ocasiones insoportables”.













