Chistau Sabor es un establecimiento situado en Saravillo, en la comarca altoaragonesa del Sobrarbe. Eva Fillat explica que, “a pesar de la pandemia, ha tirado hacia delante y ha conseguido triunfar”. Es una iniciativa que nació de la ilusión de volver al pueblo de origen, en una apuesta por la calidad de vida de la que disfruta ella; su pareja, David; y su madre, María del Carmen. El obrador de Chistau Sabor rescató la receta familiar de paté. Eva Fillat dice que “en esta tienda degustación se pueden encontrar todos nuestros patés y también una amplia gama de productos de la zona, como chocolates, miel, mermeladas, quesos, frutos secos, aceite, vinos, quesos, embutidos y licores”. La pandemia generó unos “meses complicados pero decidimos darle la vuelta a la situación y aprovechar ese tiempo para crear la terraza donde hacer degustaciones, y que tanto visitantes como vecinos pudiesen probar nuestros productos”. Eva Fillat añade que “no hemos parado de sacar diferentes tipos de patés durante este tiempo; además, estamos pensando en incorporar a los productos de Chistau Sabor nuestro propio embutido, esperando que en el verano que viene esté listo para la venta”. Esta empresa recibió una ayuda Leader de cuarenta y siete mil euros para una inversión de ciento dieciocho mil euros.
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Unión de Uniones alerta de “la pérdida de más de once mil empresas agrarias en España en los últimos cuatro años”
Unión de Uniones alerta de “la evolución negativa que se vive en el tejido rural español, con una pérdida de más de once mil empresas agrarias en los últimos cuatro años; es un cuatro por ciento sobre el total”. Señala que “esta tendencia es contraria a la del resto de sectores económicos, en los que crece tanto el número de firmas como el empleo”. Explica que “los datos reflejan claramente la crisis que atraviesa el sector agrario como consecuencia de unos precios que no llegan a compensar el encarecimiento de los costes productivos”. Habla de “crisis que han disparado los costes de los inputs, situaciones catastróficas sufridas en los últimos años, cadena alimentaria que no garantiza precios que compensen los gastos de las explotaciones y presión regulatoria cada vez más intensa”. Añade: “El problema está sobre todo en que, con estas perspectivas, no hay joven que se incorpore”.













