El Gobierno de Aragón y el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, ubicado en el Paseo Independencia, en Zaragoza, han organizado dos conferencias bajo el título genérico “A la mesa de Francisco de Goya con los alimentos de Aragón”. Es una iniciativa de la Dirección General de Promoción e Innovación Agroalimentaria con motivo del 275 aniversario del nacimiento de Goya.
La primera de las dos conferencias tendrá lugar el martes 15 de junio a las 19:00 horas. Será impartida por la profesora de la Universidad de Zaragoza, Carmen Abad. Llevará por título “Recetas aragonesas de la época de Goya”.
La segunda conferencia será el jueves 17 de junio también a las 19:00 horas. El artista Pepe Cerdá se ocupará de los bodegones de Goya.
El formato de las dos conferencias será presencial. El aforo será limitado y es necesaria la inscripción previa, a través del correo electrónico:
acultural_zaragoza@elcorteingles.es
Las dos conferencias serán presentadas por la directora general de Promoción e Innovación Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Carmen Urbano.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.












