Caja Rural de Aragón, cooperativa de crédito presente en Aragón, La Rioja y Cataluña, ha celebrado en Zaragoza su convención anual de empleados, cita en la que se han dado a conocer los datos de cierre del último ejercicio y el balance final del Plan Estratégico 2023-2025, bautizado con el nombre de CRisalis y concluido el pasado 31 de diciembre.
Esta entidad ha alcanzado un volumen de negocio acumulado de más de diez mil millones de euros. En los tres últimos años, ha conseguido sumar más de cuarenta y cinco mil nuevos clientes y ha aumentado en nueve mil el número de socios. En 2025 la inversión superó los tres mil millones de euros, lo que supuso un incremento del ocho por ciento respecto al año anterior.
NUEVA IMAGEN
Caja Rural de Aragón tiene nueva imagen, que se describe como “más abierta, flexible y preparada para conectar con públicos jóvenes y globales, manteniendo sus valores de origen”. Desde esta entidad se indica que representa su “forma de entender la banca hoy: cercana y fiable, con raíces en el mundo rural, pero plenamente integrada en el entorno urbano y digital”.
El rediseño mantiene un elemento icónico de la marca: la espiga, símbolo histórico de Caja Rural de Aragón. No obstante, ha sido estilizada y girada para mirar hacia delante, una metáfora de la visión hacia el futuro del banco. Además, se incorpora el uso de letras minúsculas y se mantienen los colores verde y dorado, sumando el tono oliva rural y negro.
Otras noticias
ASAJA Aragón alerta de “una posible catástrofe productiva en cereales, que sería la puntilla para muchas explotaciones agrícolas de este territorio”
ASAJA Aragón alerta sobre “la situación crítica que atraviesan los cultivos de cereal y proteaginosas de buena parte de los secanos aragoneses, especialmente del centro de Aragón (sur de las provincias de Huesca y de Zaragoza, y norte de la de Teruel); allí la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas están poniendo en serio riesgo la campaña agrícola de este año”.
Explica que “las citadas zonas precisan, de manera urgente, de lluvias generalizadas y de una bajada de temperaturas en los próximos días; sin embargo, la previsión del tiempo habla de precisamente todo lo contrario, lo que podría abocar a numerosas parcelas a producciones mínimas e, incluso, nulas”.
ASAJA Aragón destaca, además, “la paradoja que vive el campo este año, ya que, tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron inversiones mayores en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva; si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves”.
Por todo ello, si la situación se mantiene, ASAJA solicitará al Gobierno de Aragón y al de España “medidas de apoyo para los agricultores afectados”. Y concluye: “De confirmarse esta catástrofe productiva, estaríamos ante la puntilla para muchas explotaciones cerealistas aragonesas”.













