La firma familiar Bodegas Tempore, de Lécera (Zaragoza), dirigida por Paula Yago y perteneciente a la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Bajo Aragón, recupera la variedad de uva derechero de Muniesa. Esta iniciativa se presenta como una apuesta más de esta bodega por la recuperación de variedades autóctonas del territorio. Es un proyecto que surge de los estudios realizados por el Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA) de Aragón para la recuperación de variedades minoritarias aragonesas.
Derechero de Muniesa es una variedad prefiloxérica minoritaria. Se cultiva exclusivamente en Muniesa, pueblo de la provincia de Teruel ubicado a setecientos ochenta metros de altitud. La primera edición de esta nueva referencia, clasificada como Vinos Especiales de Tempore e incluida en la IGP Bajo Aragón, tiene una producción de tres mil quinientas botellas.
Bodegas Tempore realiza la siguiente descripción del viñedo de la uva derechero de Muniesa y de la elaboración del vino correspondiente:
“La viña de la variedad derechero es vigorosa y sus sarmientos crecen rectos buscando el cielo. Su hoja es ancha, lo que favorece una mejor fotosíntesis de la planta. Sus racimos son grandes y de grano grande y compacto. Es una variedad de maduración tardía, debido a la altitud en la que se cultiva, setecientos ochenta metros. Mantiene muy bien la acidez, con grado medio alto, y consigue color al final de la maduración. No es excesivamente tánica, pero sus vinos son redondos, golosos y con buena estructura.
Derechero de Muniesa se vendimia a mediados de octubre, en cargas pequeñas. Está veinticuatro horas de maceración prefermentativa en frío, en un ambiente inerte. La fermentación se hace con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable de diez mil litros con control de temperatura, con suaves remontados diarios y vigilando, en todo momento, la calidad de esa fermentación.
Tras ocho o diez días de fermentación con pieles, se descuba y se prensa con baja presión, con el fin de extraer sólo lo necesario. Posteriormente, el vino se trasiega a barricas de quinientos litros de roble francés, donde realiza la fermentación maloláctica. Tras una ligera clarificación, el vino es embotellado, cuidando en todo momento el aporte de oxígeno”.
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Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”
La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:
“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.
Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.
La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.
El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.
El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.
Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.













