El centro tecnológico AINIA, con sede central en Valencia, se suma a la conmemoración del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (29 de septiembre). Plantea varias soluciones tecnológicas para hacer frente a este problema. Están orientadas a lograr procesos más eficientes y sostenibles mediante la valorización y el aprovechamiento de recursos y subproductos, evitar el desperdicio de frutas y hortalizas, y el uso de nuevas fuentes de proteínas vegetales para el desarrollo de nuevos productos.
VALORIZACIÓN Y APROVECHAMIENTO DE RECURSOS
“Actualmente cada habitante genera un promedio de 0,5 toneladas de residuos sólidos urbanos por año. Alrededor del cuarenta o cincuenta por ciento corresponde a residuos orgánicos que contienen carbohidratos, proteínas y lípidos, que pueden servir como materias primas para el desarrollo de bioproductos. Su valorización contribuye a reducir la contaminación ambiental y la transición de una economía circular lineal a una circular.
En este contexto, los investigadores de AINIA han desarrollado prototipos de bolsas de basura, films para agricultura y envases cosméticos, a partir de un bioplástico obtenido de residuos orgánicos. Este bioplástico es uno de los resultados obtenidos en el marco del proyecto europeo URBIOFIN. Es un proyecto demostrativo sobre la viabilidad tecno-económica y medioambiental de una biorrefinería para revalorizar residuos urbanos orgánicos y convertirlos en bioproductos, para su producción a escala semiindustrial.
Otra de las propuestas de AINIA es la valorización de subproductos agrícolas como fuentes alternativas de ingredientes alimentarios, dado el gran volumen que se genera y la gran cantidad de fibra alimentaria que contienen.
En el marco del proyecto VALUÓS se está realizando una valorización integral de estos residuos a partir de tres grandes grupos de cultivos con un importante volumen de producción: cítricos, sandía y caqui, y sus respectivos subproductos. El objetivo es obtener ingredientes con propiedades tecnológicas y nutricionales mejoradas con los que elaborar postres lácteos, gominolas, snacks o toppings”.
EVITAR EL DESPERDICIO DE FRUTAS Y HORTALIZAS
“Casi ochenta millones de toneladas de vegetales son desperdiciadas anualmente en la producción primaria en Europa. De ellos, treinta millones son fruta que no llega a consumirse nunca por daños causados por plagas o porque cae al suelo y no es recolectada. Sin embargo, podría aprovecharse en diversos usos: comida para animales, extractos, zumos, productos procesados, aromas, azúcares o biomasa.
Entre las soluciones para evitar o reducir estas pérdidas el uso de la robótica colaborativa es una de las más innovadoras. En este sentido, AINIA ha desarrollado un sistema de teledetección compacto para controlar enfermedades de cultivos en explotaciones agrícolas. Esta tecnología permite en tiempo real detectar, evaluar y diagnosticar enfermedades, plagas y daños en los árboles, para una mejor gestión de los cultivos.
Asimismo, han desarrollado una plataforma robótica móvil para recolectar fruta del suelo y poder darle un segundo uso. El proyecto Foodcollect se concreta en la creación de un robot recolector que incorpora tres principales innovaciones: navegación autónoma, gracias a una plataforma robótica móvil; un brazo para la recolección; y un sistema avanzado de visión para la detección y localización de la fruta”.
BÚSQUEDA DE PROTEÍNAS ALTERNATIVAS
“Se estima que necesitaremos generar un setenta por ciento más de alimentos para poder satisfacer la demanda de la población mundial en las próximas décadas. Los licuados, yogures y quesos procedentes de fuentes vegetales suponen una de las opciones a la búsqueda de proteínas alternativas que contribuyan a lograr una alimentación sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
Entre los trabajos que están realizando en AINIA se encuentra la aplicación de diferentes procesos y tecnologías avanzadas de fermentación que permitan, a partir de materias primas vegetales, conseguir las características tecnológicas, nutricionales y sensoriales deseadas. Es el caso del proyecto de investigación FerVeLact que investiga el desarrollo de nuevos productos que mimeticen las características de los productos lácteos (leche, yogur o queso) a partir de fuentes vegetales de la Comunidad Valenciana como la chufa, la almendra, el altramuz y el lino”.
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Agentes del sector logístico agroalimentario analizan en Zaragoza las vulnerabilidades de la cadena y el papel de la innovación para crecer en seguridad y competitividad
ALIA —Clúster de Logística de Aragón— ha reunido en Zaragoza a agentes de este sector para analizar las vulnerabilidades de la cadena logística agroalimentaria y los retos de la innovación. El evento ha contado con dos mesas redondas.
PRIMERA MESA REDONDA
Algunas de las cuestiones que se han abordado son éstas: ¿cómo se logra el equilibrio entre el elevado consumo energético en la cadena de frío y la reducción de emisiones? ¿Hasta qué punto el software permite anticipar roturas de stock? ¿Cómo se gestiona el estrés operativo de las flotas para garantizar el producto fresco? Han intervenido Jorge Falcón, de Carreras Grupo Logístico; Alberto Domínguez, de bonÀrea; Eduardo Costa, de Grupo Costa; y Guillermo Saldaña, de Panishop.
En la sesión se ha hablado de cómo enfrentarse a las grandes crisis y disrupciones, y se ha puesto de relevancia “la importancia de contar con planes de contingencia”. Jorge Falcón ha indicado, al respecto, que “son planes de reacción que se trabajan tanto internamente como con los clientes, y en los que se planifican cuestiones como las entregas o cómo gestionar las caídas”. Alberto Domínguez ha subrayado “la importancia de adaptarse en caso de sobrecostes para que no los asuma el cliente final”. Y Eduardo Costa ha destacado “las exigencias de la logística de animales vivos, ya que se viene de pandemias con elevados costes para el sector”.
SEGUNDA MESA REDONDA
La segunda mesa redonda ha estado dedicada al futuro del sector y ha reunido a Teresa de la Cruz, Project Manager de Zaragoza Logistics Center; Darioleta Aranda, de Disaragon; y Jesús Estrada, de Ako. Han compartido su visión sobre la innovación, digitalización y eficiencia como palancas clave para reforzar la seguridad y competitividad. El papel de los gemelos digitales en las simulaciones de macro-shocks, el reto térmico de las rutas de frío de última milla y las herramientas predictivas se han tratado en este bloque.
Teresa de la Cruz ha dicho: “La tecnología y el poder del dato están ahí; la cuestión es cómo y cuándo usar el dato. Verdaderamente no se está explotando; es un problema de confianza”. A este respecto, Jesús Estrada ha añadido “la cuestión de que las empresas asuman la cultura de la inversión, en el sentido de que se vea como un valor añadido y no como un coste; si demuestras con datos el retorno logrado de la inversión, la idea cambia”.













