Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 4 de mayo de 2026

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El centro AINIA plantea varias soluciones tecnológicas para reducir el desperdicio de alimentos

El centro tecnológico AINIA, con sede central en Valencia, se suma a la conmemoración del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos (29 de septiembre). Plantea varias soluciones tecnológicas para hacer frente a este problema. Están orientadas a lograr procesos más eficientes y sostenibles mediante la valorización y el aprovechamiento de recursos y subproductos, evitar el desperdicio de frutas y hortalizas, y el uso de nuevas fuentes de proteínas vegetales para el desarrollo de nuevos productos.

VALORIZACIÓN Y APROVECHAMIENTO DE RECURSOS

Actualmente cada habitante genera un promedio de 0,5 toneladas de residuos sólidos urbanos por año. Alrededor del cuarenta o cincuenta por ciento corresponde a residuos orgánicos que contienen carbohidratos, proteínas y lípidos, que pueden servir como materias primas para el desarrollo de bioproductos. Su valorización contribuye a reducir la contaminación ambiental y la transición de una economía circular lineal a una circular.

En este contexto, los investigadores de AINIA han desarrollado prototipos de bolsas de basura, films para agricultura y envases cosméticos, a partir de un bioplástico obtenido de residuos orgánicos. Este bioplástico es uno de los resultados obtenidos en el marco del proyecto europeo URBIOFIN. Es un proyecto demostrativo sobre la viabilidad tecno-económica y medioambiental de una biorrefinería para revalorizar residuos urbanos orgánicos y convertirlos en bioproductos, para su producción a escala semiindustrial.

Otra de las propuestas de AINIA es la valorización de subproductos agrícolas como fuentes alternativas de ingredientes alimentarios, dado el gran volumen que se genera y la gran cantidad de fibra alimentaria que contienen.

En el marco del proyecto VALUÓS se está realizando una valorización integral de estos residuos a partir de tres grandes grupos de cultivos con un importante volumen de producción: cítricos, sandía y caqui, y sus respectivos subproductos. El objetivo es obtener ingredientes con propiedades tecnológicas y nutricionales mejoradas con los que elaborar postres lácteos, gominolas, snacks o toppings”.

EVITAR EL DESPERDICIO DE FRUTAS Y HORTALIZAS

Casi ochenta millones de toneladas de vegetales son desperdiciadas anualmente en la producción primaria en Europa. De ellos, treinta millones son fruta que no llega a consumirse nunca por daños causados por plagas o porque cae al suelo y no es recolectada. Sin embargo, podría aprovecharse en diversos usos: comida para animales, extractos, zumos, productos procesados, aromas, azúcares o biomasa.

Entre las soluciones para evitar o reducir estas pérdidas el uso de la robótica colaborativa es una de las más innovadoras. En este sentido, AINIA ha desarrollado un sistema de teledetección compacto para controlar enfermedades de cultivos en explotaciones agrícolas. Esta tecnología permite en tiempo real detectar, evaluar y diagnosticar enfermedades, plagas y daños en los árboles, para una mejor gestión de los cultivos.

Asimismo, han desarrollado una plataforma robótica móvil para recolectar fruta del suelo y poder darle un segundo uso. El proyecto Foodcollect se concreta en la creación de un robot recolector que incorpora tres principales innovaciones: navegación autónoma, gracias a una plataforma robótica móvil; un brazo para la recolección; y un sistema avanzado de visión para la detección y localización de la fruta”.

BÚSQUEDA DE PROTEÍNAS ALTERNATIVAS

Se estima que necesitaremos generar un setenta por ciento más de alimentos para poder satisfacer la demanda de la población mundial en las próximas décadas. Los licuados, yogures y quesos procedentes de fuentes vegetales suponen una de las opciones a la búsqueda de proteínas alternativas que contribuyan a lograr una alimentación sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Entre los trabajos que están realizando en AINIA se encuentra la aplicación de diferentes procesos y tecnologías avanzadas de fermentación que permitan, a partir de materias primas vegetales, conseguir las características tecnológicas, nutricionales y sensoriales deseadas. Es el caso del proyecto de investigación FerVeLact que investiga el desarrollo de nuevos productos que mimeticen las características de los productos lácteos (leche, yogur o queso) a partir de fuentes vegetales de la Comunidad Valenciana como la chufa, la almendra, el altramuz y el lino”.

29 de septiembre de 2022

Otras noticias

Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”

La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.

El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:

“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.

Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.

La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.

El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.

El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.

El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.

Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.

22 de abril de 2026 |
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