“La vida rural y la vida urbana: trabajo, cultura y retos sociales” fue el título de una de las tres mesas de trabajo que acogió la “Conferencia sobre el vínculo entre campo y ciudad”, que se celebró el 20 de septiembre en Zaragoza, organizada por la Alianza Agroalimentaria Aragonesa.
Elisa Plumed, presidenta de la Asociación Española de Periodistas Agroalimentarios, fue la encargada de leer las conclusiones de esta mesa de trabajo, en la que se reconoció que “hay brecha, dado que son dos mundos diferentes; no obstante, también hay vínculos, algunos de ellos idealizados”. Se incidió en que “esos vínculos hay que aprovecharlos para promover una conexión entre lo rural y lo urbano”.
Se puso sobre la mesa el hecho de que “algunas costumbres urbanas se han incorporado a los pueblos, como la dependencia casi permanente de los jóvenes a los teléfonos móviles”. La tecnología puede, en cambio, ser una aliada para muchas personas que quieren huir de las ciudades grandes: “El teletrabajo abre posibilidades de residencia en el medio rural para muchos profesionales”.
Este encuentro de trabajo permitió comentar que “hay pueblos pequeños que son muy activos desde un punto de vista cultural; sin embargo, son acciones muy locales, lejanas a los centros de poder y de decisión cultural”. Se podría decir que “la cultura nace de las aglomeraciones de creadores, y estos se dan cita en las ciudades grandes”.
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Jornada Inspiradora EREA en Grañén: “La economía circular está en el ADN del territorio”
La localidad altoaragonesa de Grañén, en Los Monegros, acogió este pasado jueves, 15 de enero de 2026, la Jornada Inspiradora EREA, organizada por la Fundación Aragón Emprende. El título de la sesión fue “Revolución circular: el medio rural, protagonista del futuro sostenible”.
Se habló de “la sostenibilidad como oportunidad real para generar empleo, fijar población y ser económicamente rentables”. También se dijo que “la economía circular está en el ADN del territorio” y se incidió en “la importancia de la cooperación”.
Carlos Sampériz, alcalde de Grañén, y Jessica Fernández, directora gerente de la Fundación Aragón Emprende, inauguraron esta jornada, pensada para inspirar y tejer nuevas conexiones: “Queremos hacer que lo que pase en nuestros pueblos se vea y se escuche, y que Grañén, en este caso, sea un lugar que sirva como guía para otros”.
Los expertos participantes coincidieron en que “el ámbito rural tiene la economía circular en su ADN”, y en que “la sostenibilidad puede ayudar a revertir ciertas tendencias, como la despoblación”.
José Ángel Zabalegui, de CERCA Energía, señaló que “cuando una empresa invierte en una instalación fotovoltaica, que tiene una garantía de producción de más de veinticinco años, es que tiene la idea de quedarse, de permanecer en el territorio; ello conlleva contrataciones y una dinamización socioeconómica”.
Tres empresas de la zona —Hormigones Grañén, Ecomonegros y Envases Plásticos de Aragón (Enplater)— expusieron su modo de hacer las cosas, mostrando su apuesta por “una producción más verde y sostenible”.
Olga Cervera, gerente de Hormigones Grañén, aseguró que “trabajamos para controlar y reducir los principales recursos que consumimos, el agua y la electricidad; desde 2018 somos también gestores de residuos”.
Laura Marcén, cofundadora de Ecomonegros, explicó el proceso de recuperación de una variedad tradicional de trigo y su proyecto para reutilizar el excedente de producto: orientar el pan, que no se llega a vender, a la elaboración de migas. Dijo: “Es bueno que otras empresas vean que no pasa nada por ser verde, es decir, que se puede ser sostenible económicamente siendo sostenible medioambientalmente”.
Pere Coll, director de I+D+i de Enplater, defendió “el uso de los plásticos en la protección de los alimentos”, e insistió en que “la producción trata de ser lo más sostenible posible, reduciendo el peso del producto o utilizando un veinte por ciento de energía proveniente de placas fotovoltaicas”.
Los expertos, a modo de cierre, expusieron que “los retos del sector sólo pueden superarse mediante la cooperación: compartir experiencias, herramientas y formación”. Y subrayaron “la necesidad de educar en sostenibilidad desde las escuelas, para vencer la desconfianza, reducir el desconocimiento y favorecer cambios de mentalidad en empresas y ciudadanos”.














