Huesca y Aínsa acogieron la semana pasada sendas sesiones del noveno panel de cata de Vignerons de Huesca. Sirvieron para definir su carta de vinos para este 2026. La selección partió de cuarenta y cuatro propuestas de las bodegas Edra, Estrada Palacio, Sers, El Vino del Desierto, Alodia y Casa Vinícola Moliniás.
En este noveno panel de cata ha participado una treintena de restaurantes, expertos, formadores y enólogos. Medio centenar de establecimientos aragoneses asociados a Vignerons de Huesca dispondrán próximamente de la carta de 2026.
Javier Buil, ideólogo de esta iniciativa, señala que “la base del proyecto es la recuperación de variedades autóctonas y de nuestra identidad vinícola y territorial; ésa es nuestra historia y el futuro es esperanzador”.
La premisa del panel de cata fue “buscar la calidad por el bien de todos; si no lo hacemos así no podremos ofrecer algo diferente y diferenciador”.
Todos los participantes en el doble evento apuntaban “la positiva evolución de las bodegas”, a las que se invita a “seguir trabajando y mejorando las producciones, en una iniciativa que ensalza la calidad, artesanía y creatividad, en un territorio lleno de contrastes”.
Javier Buil indica que “cada vigneron ha de buscar su identidad en su territorio, conjugándose en la provincia de Huesca diferentes altitudes y climas; eso ha de encontrarse en los vinos”.
Vignerons de Huesca prepara su décimo aniversario: “Una década de vida es una cifra muy marcada pero también nos invita a pensar con perspectiva; muchos nos han aportado ideas para refrescar el proyecto desde el punto de vista comercial, enológico y de marketing”.
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Los arbustos colindantes y la sequía potencian el impacto de la Xylella fastidiosa cuando afecta a campos de almendros
DIARIO DEL CAMPO
La Universidad de Córdoba ha llevado a cabo un estudio sobre almendros y el impacto que tiene la Xylella fastidiosa sobre este cultivo. La conclusión principal habla de “potenciación de los efectos de esta enfermedad cuando llega a un campo en el que los almendros tienen arbustos colindantes y se da una situación de sequía”.
Estamos hablando de una bacteria que se transmite a través de insectos y que acaba secando el árbol afectado. Apareció en España por primera vez en 2016; aunque se relaciona más con el olivo, también causa grandes pérdidas en el cultivo del almendro. Desde 2017 hay una alta incidencia en campos de la zona de Alicante, donde genera grandes pérdidas económicas por disminuir las cosechas y acabar con los árboles.
Un equipo de investigación, con Ricardo Hernández al frente, ha analizado cómo controlar la enfermedad desde la óptica del paisaje vegetal y con riegos de apoyo:
– Se ha observado que “una mayor presencia de especies de arbustos, que pueden actuar como reservorios del patógeno (jara, aulaga y carrasquilla), se relaciona con un impacto más elevado de la infección en los almendros”.
– Respecto al estrés hídrico, “es el factor más relevante en el aumento del impacto de la enfermedad; la temperatura y la falta de agua condiciona la severidad de la infección tanto en los almendros como en los matorrales adyacentes”.
El estudio concluye que “los esfuerzos de gestión y vigilancia deben priorizar los campos ubicados en entornos de alto riesgo, en particular aquellos integrados en paisajes fragmentados y propensos a la sequía, con una alta cobertura de arbustos que hospedan al patógeno”.
Y añade: “El control selectivo de los matorrales y los riegos de apoyo frente a la sequía podrían ser estrategias para ayudar al control de la Xylella fastidiosa”.














