UPA presenta su balance agrario de este año 2020, el cual es calificado como dramático por los muertos y afectados por la COVID-19. Se destaca, por positivo, el que haya servido para reconocer la valía del trabajo de agricultores y ganaderos. UPA valora que la sociedad haya visto el carácter esencial de los productores de alimentos.
Lo que se dice desde UPA sobre 2020 es que “comenzamos el año en las calles, exigiendo precios justos; y lo continuamos trabajando, como siempre, alimentando a la sociedad, vertebrando el medio rural y cuidando el medio ambiente”.
Esta organización profesional agraria habla de 2020 como “año dramático, por las pérdidas humanas y la crisis sanitaria, que es lo verdaderamente importante, pero que ha permitido a la sociedad ser más consciente que nunca de lo esencial; y ahí estamos los agricultores y ganaderos, alimentando con estabilidad, calidad y regularidad a toda la sociedad”.
El secretario general de UPA, Lorenzo Ramos, recuerda que “el año empezó con la mayor revuelta del campo de la historia de España, la de los Agricultores al Límite, con movilizaciones que sacaron a la calle a miles de personas en todo el país”.
Y cree que, luego, la sociedad ha sido “más consciente que nunca de que en el campo español hay cerca de un millón de personas que alimentan a todos, generando vida y riqueza, y además cuidando el medio ambiente”.
UPA pide para 2021 “seguir avanzando en la lucha por los precios justos, así como culminar el proceso de reforma de la nueva Política Agraria Común (PAC), para que sea más justa y eficaz”. Esta organización concluye: “Seguimos ahí a pesar de todas las dificultades; somos resistentes pero también frágiles, y somos dignos de respeto, apoyo y protección”.
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Unión de Uniones alerta de “la evolución negativa que se vive en el tejido rural español, con una pérdida de más de once mil empresas agrarias en los últimos cuatro años; es un cuatro por ciento sobre el total”. Señala que “esta tendencia es contraria a la del resto de sectores económicos, en los que crece tanto el número de firmas como el empleo”. Explica que “los datos reflejan claramente la crisis que atraviesa el sector agrario como consecuencia de unos precios que no llegan a compensar el encarecimiento de los costes productivos”. Habla de “crisis que han disparado los costes de los inputs, situaciones catastróficas sufridas en los últimos años, cadena alimentaria que no garantiza precios que compensen los gastos de las explotaciones y presión regulatoria cada vez más intensa”. Añade: “El problema está sobre todo en que, con estas perspectivas, no hay joven que se incorpore”.












