“Aragón, alimentos nobles” dedica un reportaje de su blog a los turrones con sello de Artesanía Alimentaria de Aragón. Diez obradores de este territorio, distribuidos por las tres provincias, elaboran este producto según esa reglamentación, lo que “garantiza su arraigo a nuestra tradición cultural y gastronómica”.
Dos obradores son más que centenarios:
– Belenguer, en Alcorisa (Teruel).
– Berdún, en Alcubierre (Huesca).
Tres obradores superan el medio siglo de historia:
– La Fábrica de Chocolates Atienza, en Calatayud (Zaragoza).
– Los Mallorquines, de Zaragoza capital.
– Puyet, en Graus (Huesca).
Otros obradores:
– Chocolates Isabel, de Alcorisa (Teruel).
– Marquesán, en Híjar (Teruel).
– La Casa de la Abuela, de Pina de Ebro (Zaragoza).
– La Fábrica de Naval, en Naval (Huesca).
– Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción, en Huesca capital.
Los maestros turroneros aragoneses elaboran cientos de referencias distintas, entre las cuales no faltan los clásicos turrones españoles: duro, blando, de mazapán, de yema y aquellos en los que el chocolate es el protagonista.
Sin embargo, hay dos especialidades características y diferenciadoras de la artesanía turronera de Aragón: el guirlache y el turrón negro.
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El proyecto europeo CO2-FrAMed ha visitado las instalaciones de riego fotovoltaico ya en funcionamiento en cinco comunidades de regantes de Huesca
Todo el consorcio del proyecto europeo CO2-FrAMed, que lleva por título “Agricultura libre de CO2 para la región mediterránea” y del que forma parte Riegos del Alto Aragón, ha visitado las instalaciones fotovoltaicas construidas en la provincia de Huesca y que ya están en funcionamiento. Pertenecen a cinco comunidades de regantes. FENACORE señala que “este proyecto cumple con el doble objetivo de dar estabilidad al regante a la hora de afrontar su coste energético y de reducir la huella de carbono, consumiendo la energía que producen las placas fotovoltaicas del propio agricultor”. Añade que “CO2-FrAMed demuestra cómo el apoyo de fondos europeos para tecnologías innovadoras puede traducirse en reducción de emisiones, estabilidad de costes y una transición energética real para el regadío”.















