Barcelona acoge del 2 al 4 de febrero su Wine Week 2026. Reúne a más de veintiséis mil visitantes, mil trescientas cincuenta bodegas y noventa denominaciones de origen protegidas. Se presenta como “escaparate internacional de primer nivel para los vinos de calidad, no sólo de España, sino también a nivel internacional”. Aragón está representado por treinta y tres bodegas.
La directora general de Innovación y Promoción Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, Amparo Cuéllar, ha destacado “la importancia estratégica de este encuentro para la proyección exterior del sector, dado que la Barcelona Wine Week es una oportunidad excepcional para mostrar el talento, la diversidad y la calidad de nuestras bodegas”.
Como novedad respecto a la edición anterior, Aragón incorpora este año la cata dirigida por el Master of Wine aragonés Fernando Mora, titulada “Aragón escondido: garnachas de viñadores”, una propuesta que busca “poner en valor la singularidad, la personalidad y el origen de los vinos elaborados en el territorio a partir de la citada variedad de uva”.
El espacio aragonés en la Barcelona Wine Week cuenta también con una zona de degustación en la que los visitantes pueden catar los vinos de todas las bodegas aragonesas presentes. Este formato abierto se ha ideado para “permitir a los profesionales descubrir la amplitud y diversidad de estilos, variedades y denominaciones del sector vitivinícola aragonés”.
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El Día Mundial de las Legumbres se conmemora este 10 de febrero, incidiendo en que es un “alimento clave para la salud, el campo y el planeta”
Varias entidades se han pronunciado en las jornadas previas y en el propio Día Mundial de las Legumbres, que se conmemora este martes, 10 de febrero, sobre la relevancia de este cultivo y alimento. En 2016, la FAO celebró el Año Internacional de las Legumbres y desde entonces se fijó el 10 de febrero como jornada para recordar esa importancia.
La Asociación de Legumbristas de España señala que “las legumbres son un alimento clave para la salud, el campo y el planeta” e incide en “su papel fundamental en una dieta saludable, sostenible y culturalmente arraigada”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) recuerda que “España tiene una larga tradición de cultivo y consumo de leguminosas, aunque ambos descendieron drásticamente desde 1950, bajando desde los trece kilos por habitante y año hasta los tres kilos”.
La tendencia ha cambiado en los últimos años. La Asociación de Legumbristas de España indica que “ahora hay un crecimiento sostenido, tanto en el ámbito doméstico como en hostelería”. El consumo actual per cápita está en torno a los tres kilos y medio por persona y año.
Alude al “trabajo realizado por los envasadores de legumbres, que han sabido adaptar el producto a las demandas del consumidor actual: legumbres cocidas y listas para consumir, apuesta por orígenes y variedades tradicionales, e innovación en presentaciones”.
El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) habla, por su parte, del “trabajo científico que se viene desarrollando en diversos proyectos para la mejora de la producción y de variedades, con el fin de potenciar estos cultivos a corto y medio plazo en la cuenca mediterránea”.
El citado instituto explica que “las judías, lentejas, garbanzos, habas y guisantes son los tipos de legumbres más conocidos y consumidos, pero existen más en todo el mundo, aportando grandes beneficios desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud, el cambio climático y la biodiversidad”.
Incluso una empresa especializada en la gestión del excedente alimentario —Phenix— se ha pronunciado sobre este cultivo, destacando que “las legumbres son aliadas clave contra el desperdicio alimentario, gracias a su larga vida útil y versatilidad”.
















