El Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Ternasco de Aragón evoluciona el concepto de la carne rosa para reivindicar “la brasa rosa”. Pone en marcha una campaña de comunicación para difundir las claves de una barbacoa perfecta con Ternasco de Aragón. La citada Indicación Geográfica señala que “el verano es época de barbacoas, encuentros informales con amigos y familia alrededor de una buena carne a la parrilla y otras viandas; y en Aragón el Ternasco de Aragón es la carne de cordero que reina en las brasas”.
El eslogan “Ponte chuleTA con la brasa rosa” recuerda a los aragoneses que “tiene más probabilidad de éxito una barbacoa con Ternasco de Aragón que sin ella; la carne rosa es una garantía por su sabor característico, terneza, jugosidad y propiedades nutricionales”.
Juan Carlos Brun, presidente de la Indicación Geográfica Protegida Ternasco de Aragón, insiste en que “incluyendo el Ternasco de Aragón en el menú de tu barbacoa garantizas el disfrute de los invitados, y puedes sacar pecho, además, por apostar por un producto cien por cien aragonés y que contribuye a mantener vivos nuestros pueblos y limpios nuestros campos y montes, previniendo incendios”.
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La Judía Blanca de Muniesa ha quedado inscrita como variedad de conservación en el Catálogo Nacional o Registro de Variedades Comerciales
La Judía Blanca de Muniesa se suma al Tomate Rosa de Barbastro y al Melón de Torres de Berrellén como variedad de conservación. Ha sido inscrita en el Catálogo Nacional o Registro de Variedades Comerciales. Es un “reconocimiento oficial a su valor como variedad local estrechamente ligada al territorio y a la historia agrícola de Muniesa, en la provincia de Teruel”. La conservación y recuperación de esta judía se debe a la familia Yus, y la tramitación la ha liderado Cristina Mallor, responsable del Banco de Germoplasma Hortícola del CITA de Aragón. La Judía Blanca de Muniesa se presenta como “una variedad tradicional destinada al consumo de grano seco, reconocida en la zona por su calidad organoléptica; tras el cocinado, destaca por una piel poco perceptible y por su textura mantecosa”.













