El teosinte constituye una de las preocupaciones de los maiceros, dado que es una planta invasora que no puede tratarse con herbicidas, al ser un ancestro del propio maíz. Se citó por vez primera en Aragón en 2014. Desde entonces, el Centro de Sanidad y Certificación Vegetal de Aragón lleva a cabo el seguimiento de esta planta.
Ahora, para continuar con los estudios sobre teosinte, se pone en marcha un nuevo proyecto europeo en el que participa el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA) de Aragón. Lleva por título “Monitoreo y evaluación del impacto potencial del teosinte en los cultivos de maíz en la Unión Europea”.
Los objetivos de los trabajos que se van a llevar a cabo son los siguientes:
– Conocer la distribución actual y el contexto agronómico del teosinte en España y en Francia.
– Determinar la frecuencia de hibridación entre teosinte y maíz Bt bajo condiciones controladas y en campo.
– Estudiar la posibilidad de que el teosinte albergue insectos taladros y otros lepidópteros no objetivos, y la eventual presencia de la proteína Cry1Ab, propia del maíz transgénico.
– Estudiar las regiones genómicas implicadas en la introgresión del maíz y sus parámetros biológicos.
– Caracterizar genéticamente los teosintes españoles, comparándolos con los que se desarrollan en Francia.
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Cien años de la Confederación del Ebro: “Modernizar el país por medio del conocimiento, planificación y obras hidráulicas orientadas al interés común”
El Real Decreto por el que se creó la Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro, actual Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), se firmó hace cien años —el 5 de marzo de 1926—. La Gaceta de Madrid lo publicó al día siguiente —el 6 de marzo de 1926—.
En este centenario, la CHE hace algunas reflexiones sobre su historia, su propia existencia y la conmemoración de la efemérides:
“La firma del Real Decreto y su publicación en la Gaceta de Madrid consolidó un modelo que introdujo la gestión del agua desde la unidad de cuenca, sin tener en cuenta los límites administrativos.
Una iniciativa acorde con el pensamiento regeneracionista de la época, que defendía modernizar el país mediante conocimiento, planificación y obras hidráulicas orientadas al interés común.
En ese contexto, el ingeniero Manuel Lorenzo Pardo impulsó la creación de un organismo para gestionar el agua con visión de conjunto: la Confederación Hidrográfica del Ebro.
Hoy la cuenca afronta episodios intensos de inundación y sequía. En ella conviven usos agrícolas, urbanos, energéticos, industriales y lúdicos, con la necesidad de conservar los ecosistemas.
La Confederación del Ebro lo aborda mediante la planificación, información pública, prevención y coordinación con administraciones y sectores.
El centenario sitúa el foco en ese trabajo: planificación, gestión y protección del dominio público hidráulico, construcción y mantenimiento de infraestructuras, gestión de patrimonio y su impacto directo en abastecimientos, actividad económica, prevención de crecidas y estado ambiental.
Las actividades conmemorativas ya están en marcha.
En diciembre de 2025 se inauguró en Reinosa la primera edición de la exposición itinerante Por la cuenca del Ebro, que continúa en 2026 por distintas sedes. La próxima será Miranda de Ebro, cuya inauguración está prevista para el 12 de marzo.
De octubre a enero se mostrará la exposición central en el Palacio de Sástago (Zaragoza), y también en el mes de octubre se celebrará el acto central conmemorativo.
El programa de 2026 incluye, además, la publicación de un libro, la realización de un documental y la organización de un ciclo de encuentros en los que se abordarán temas como la gestión del agua, la cultura de los territorios del Ebro, el medio ambiente, la historia o las actividades económicas en torno a los ríos”.











