El próximo 31 de octubre concluye el plazo para presentar las candidaturas a la nueva edición de los Félix de Azara, los premios más prestigiosos que concede la Diputación Provincial de Huesca y que llevan por el mundo entero el nombre del gran naturalista altoaragonés, nacido en Barbuñales. La gala de la última edición se celebraba en el Teatro Olimpia de Huesca donde, el principal galardón, se entregaba a los GREIM en la provincia de Huesca, los grupos de rescate en montaña de la Guardia Civil.
El presidente de la Diputación de Huesca, Isaac Claver, recuerda el galardón concedido el año pasado:
Además del galardón, estas distinciones tienen categorías muy variadas y a lo largo de todos estos años de trayectoria suman alrededor de doscientos reconocidos en total: ayudas a la edición para las publicaciones de libros y artículos, las becas para investigación, la categoría de escolares o centros de enseñanza con proyectos en defensa de la naturaleza, empresas o entidades sin ánimo de lucro que también muestren esta faceta medioambiental, la modalidad específica para medios de comunicación y cómo no, uno de los más reconocidos, que es el de fotografía, asociado a la figura de David Gómez Samitier, en homenaje a su imprescindible legado.
Durante más de un cuarto de siglo, estos premios han querido poner de relevancia los valores que inspiraron a Félix de Azara hace más de dos siglos. La riqueza natural, la preservación ambiental y la sostenibilidad son algunos rasgos que definen la provincia de Huesca. Su defensa y mejora son el objeto de estos reconocimientos.
Isaac Claver describe el papel que cumplen estos premios:
Cabe recordar que pueden optar a todas estas distinciones personas físicas y jurídicas que cumplan los requisitos y bases publicados en la página web de la Diputación Provincial de Huesca y siendo específicamente necesario realizar la tramitación de forma electrónica a través de la institución.
Isaac Claver anima a la participación:
Las bases de la convocatoria de los Premios Félix de Azara se pueden consultar en el enlace siguiente:
https://www.dphuesca.es/convocatoriafelixazara
PUBLICADO UN LIBRO HOMENAJE A LAS GENTES DE SOBRARBE
El libro Valle de la Solana. Hora cero. Cámpol y sus barrios ha visto recientemente la luz gracias al Premio Félix de Azara que recibió en su última edición. Su autor es Alfonso Santolaria y con este libro pretende “realizar un homenaje a las gentes de este rincón sobrarbense y un reconocimiento a una vida dura y esforzada, pero honesta y cargada de historia y dignidad”.
La publicación recoge en sus agradecimientos institucionales que, “mucho más allá de la ayuda económica para la publicación de este libro, se trata de un reconocimiento de primer nivel a un trabajo que aporta valor al Sobrarbe, a la provincia de Huesca y, por extensión, a todo Aragón”.
Otras noticias
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













