El Centro de Sanidad y Certificación Vegetal de Aragón publica un aviso fitosanitario relativo a la sila del peral. Indica que “en la mayoría de las comarcas aragonesas las hembras invernantes de este insecto han comenzado o comenzarán de inmediato a efectuar la puesta en las rugosidades de las lamburdas y bolsas de los perales”. Por ello, recomienda aplicar una de las dos estrategias que se plantean:
– “Eliminar las hembras adultas de esta plaga antes de que lleven a cabo la puesta. Para ello se recomienda efectuar entre uno y tres tratamientos, con una separación entre ellos de siete a diez días, con los productos fitosanitarios indicados a continuación: cipermetrin 10%EC (VARIOS-Varias), deltametrin (VARIOS-Varias), esfenvalerato (VARIOS-Varias), lambda cihalotrin (VARIOS-Varias) o tau fluvalinato 24%SC (VARIOS-Varias). La aplicación de aceites contribuye a lograr mejores resultados”.
– “Dificultar la ovoposición de las hembras mediante aplicaciones de caolín 95% WP (SURROUND WP CROP PROTECTANT-BASF). Se debe tener en cuenta que este producto se lava con las lluvias, de manera que si se produjera alguna precipitación tras su aplicación debería repetirse el tratamiento”.
El Centro de Sanidad y Certificación Vegetal de Aragón añade que, “para lograr una adecuada eficacia, las aplicaciones se deben realizar siempre en días soleados, sin viento y con temperaturas lo más altas posible”. Y que “se observa un retraso notable en la evolución de esta plaga en las comarcas de La Litera y Comunidad de Calatayud, por lo que en estas zonas los tratamientos deberían retrasarse unos siete o diez días”.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













