IASA y la cosechadora española es el título del libro escrito por Miguel Ángel Rubio Sánchez y publicado por la editorial oscense Pirineo. Es una obra de seiscientas cincuenta y dos páginas en las que se narra “la hazaña histórica de quienes inventaron la primera cosechadora cien por cien española, y lo hicieron en Huesca”. Es un libro editado a color.
Algunas de las reflexiones que se hacen sobre este trabajo son las siguientes:
– “Los lectores encontrarán en esta interesante obra considerable información sobre las cosechadoras IASA, además del origen, auge y caída de esta pionera y emblemática empresa española que se dedicó a la fabricación de maquinaria agrícola allá por los años cincuenta. Se hace un recorrido cronológico y técnico, con la fabricación casi artesanal de los primeros modelos hasta su madurez, con la creación de una amplia gama de productos en el ámbito agrario, industrial y militar”.
– “La obra, fruto de una intensa labor documental, no sólo muestra la descripción de los variados modelos de cosechadoras y otras maquinarias de una empresa nacional que competía de forma exitosa contra las grandes multinacionales del sector, sino que, fruto de una labor de análisis profunda, el autor nos señala las razones que llevaron en los años noventa al cierre de esta empresa. Razones que resultan clarividentes y proféticas para la actualidad. El lector llegará a la conclusión de que no es un libro sobre el pasado sino que es una obra que refleja la encrucijada del presente y futuro del sector agrario e industrial español”.
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Las comunidades autónomas españolas reclaman “una política hídrica estable, nuevas inversiones en infraestructuras y mayor respaldo institucional al regadío”
Representantes institucionales de seis comunidades autónomas españolas (Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Castilla-La Mancha, Extremadura, y Castilla y León) participaron en el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en recientes fechas en Ciudad Real. Ahí reclamaron “una política hídrica estable, nuevas inversiones en infraestructuras y un mayor respaldo institucional para garantizar el futuro del regadío”.
Defendieron “el carácter estratégico del regadío para garantizar la producción de alimentos, sostener la economía rural y fijar población en numerosas zonas agrícolas españolas”. Uno de los asuntos que centró el debate fue “la necesidad de reforzar las inversiones en modernización y eficiencia hídrica”. Los participantes destacaron “el esfuerzo que están realizando las comunidades de regantes para incorporar tecnologías de precisión, sistemas de telecontrol y herramientas digitales, con el fin de optimizar el uso del agua y de reducir consumos energéticos”.











