Luis Cortés, coordinador estatal de Unión de Uniones, firma un artículo de opinión que lleva por título “El acuerdo Unión Europea-MERCOSUR no está muerto; está de parranda”. Alude al hecho de que, aunque haya sido firmado, todavía no entra en vigor, por lo que “hay que mantener la presión política y la movilización social”.
El texto dice así:
“Peret cantaba a su amigo que estaba de parranda, y eso cantamos nosotros también para explicar el acuerdo Unión Europea-MERCOSUR, porque, aunque se haya escenificado su firma en Asunción, ésta sólo es un gesto más para querer avanzar en el acuerdo pero en ningún caso entra en vigor.
Buscando otro símil fuera del mundo del folclore, sí, todavía hay partido y todavía podemos cambiar las cosas, mejorar ese dichoso acuerdo que está moviendo a todo el campo como gota que colma el vaso.
El tablero internacional no para de moverse y a los hechos nos remitimos, por lo que no es locura luchar contra gigantes y porque, además de justicia, tenemos margen real. Unión Europea-MERCOSUR no está en vigor, no está cerrado y aún puede condicionarse o frenarse.
No hay que olvidar que el reglamento de salvaguardas no ha sido negociado ni ratificado por los países del MERCOSUR. Se limita a regular internamente cómo la Comisión Europea puede activar salvaguardas pero no genera obligaciones jurídicas para la otra parte.
O sea, la Unión Europea ha diseñado un sistema de protección para tranquilizar a su sector agrario pero lo ha hecho sin que MERCOSUR haya dado su consentimiento formal y, además, no ha tranquilizado al agro. Al revés. Estamos aún más nerviosos porque su forma de proteger al sector agrario y ganadero no es la que creemos que debería ser.
MERCOSUR no ha asumido formalmente que acepta el reglamento reforzado aprobado por la Unión Europea en diciembre de 2025; a nosotros, además, nos parece pobre y creemos que no responde a las demandas del sector agrario.
Pero no sólo eso. Esta semana el pedido de remisión al Tribunal de Justicia Europea se incluirá en la agenda del Pleno y se votará, y habrá oportunidad de poner caras coloradas. Haber conseguido entre todos, aunque, de momento, sólo sea una cuestión política, que de alguna manera se ponga en discusión este acuerdo, debería ser ya un motivo de orgullo. Bueno, quizá entre todos no, porque hay algunos que dicen defender el campo a la misma vez que alaban las posibilidades que abriría el acuerdo.
En definitiva. A veces parece que los caminos de Europa son un laberinto inescrutable pero no está siendo así, aunque sea a base de migas de pan para no perdernos. Porque no nos vamos a perder; no podemos tirar la toalla. Todavía hay tiempo de seguir trabajando para que el acuerdo Unión Europea-MERCOSUR se quede sólo en lo que fue una mala ocurrencia.
Todavía el acuerdo Unión Europea-MERCOSUR tiene recorrido, no está muerto y está de parranda, y, además, lo estará hasta marzo y, si me apuráis, ya hay rumores que dicen que pueda llegar a mayo.
Por eso es imprescindible mantener la presión política y la movilización social, más que nunca. Porque está llegando a la fase final; el tablero internacional puede inclinarse y moverse en cualquier momento y deberíamos dejar nuestros asuntos bien atados cuanto antes”.
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