La Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA) hace balance del mes de mayo de 2025 en cuanto a exportaciones se refiere. Dice que “los volúmenes vendidos fueron destacados”, alcanzando las casi sesenta y nueve mil toneladas vendidas en los mercados internacionales (más de cincuenta mil en formato bala y más de dieciocho mil quinientas en pellet). AEFA señala que “estas cifras reflejan la fuerte demanda de estos productos en puntos clave del mundo”.
El principal destino para las balas (y para la alfalfa española en conjunto) fue Emiratos Árabes Unidos, con casi veinticuatro mil toneladas. Destacaron también Corea del Sur, China, Japón y Jordania. En formato pellet, los países que más adquirieron forraje español fueron Brasil, Corea del Sur, Arabia Saudí, Túnez y China. Hay que citar igualmente a Portugal, por las más de tres mil toneladas compradas, sumando ambos formatos.
AEFA concluye: “Estas cifras evidencian el dinamismo del sector exportador en mayo de 2025, con una clara preferencia por parte de los mercados de Oriente Próximo y Lejano Oriente; hay una demanda constante, lo que refleja la importancia de las balas y pellets de forraje deshidratado en el comercio internacional”.
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Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”
La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:
“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.
Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.
La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.
El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.
El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.
Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.













