Solicitud realizada en un encuentro celebrado en Madrid días atrás, bajo la organización de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV). Desde este colectivo se indica que “la Unión Europea debe seguir teniendo una política vitivinícola fuerte y específica, que ha sido la garante de que el sector del vino europeo, con las denominaciones de origen como motor, haya sido hasta el momento una historia de éxito”. Es lo que se apunta “ante el riesgo de debilitamiento de la política vitivinícola como consecuencia de varias reformas que quiere aprobar la Comisión Europea”. Las tres reformas europeas y la opinión de las denominaciones de origen al respecto son las siguientes:
REGULACIÓN DE LAS INDICACIONES GEOGRÁFICAS
“La reforma de la regulación de las indicaciones geográficas debe servir para mejorar la actual regulación sobre la Organización Común de los Mercados Agrarios y no para multiplicar normas, con la creación, como pretende la Comisión Europea, de un nuevo reglamento de base sobre indicaciones geográficas. Es preciso que no se deleguen a la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) funciones y responsabilidades en materia de procedimientos relativos a las indicaciones geográficas y a los pliegos de condiciones; las denominaciones de origen pueden jugar su papel como palanca de cambio en materia de sostenibilidad medioambiental, económica y social”.
ETIQUETADO DE LOS PRODUCTOS AGROALIMENTARIOS
“Es necesario respetar las actuales disposiciones vigentes que sobre etiquetado nutricional y de ingredientes recoge la OCM para el sector del vino, aprobadas con la reciente reforma de la PAC, defendiéndolas como un paso decidido del sector por aumentar el nivel de conocimiento del consumidor sobre el producto y seguir contribuyendo a reducir el consumo abusivo de alcohol, en cumplimiento de los objetivos fijados por la Comisión Europea para la próxima reforma del reglamento de información facilitada al consumidor”.
PROMOCIÓN DE LOS PRODUCTOS AGROALIMENTARIOS
“El sector del vino debe ser tratado igual que el resto de sectores agroalimentarios, sin discriminación ni, por supuesto, exclusión alguna, teniendo en cuenta el trabajo que operadores e indicaciones geográficas vienen realizando para ser referentes en sostenibilidad y para alinearse con las políticas de información al consumidor previstas por la Comisión Europea”.
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Radiografía de la trashumancia en España: “Existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”
La Universidad de Córdoba, con los investigadores Francisco Lagos y Elisa Oteros a la cabeza, ha realizado un estudio sobre la trashumancia en España. Concluye que “existe una gran diversidad de pastores pero con una base cultural y una práctica comunes”. El trabajo se ha llevado a cabo en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.
El informe que emana del citado estudio dice lo siguiente:
“Más allá de su valor económico, el pastoreo realiza contribuciones ambientales, sociales y culturales esenciales para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático. La trashumancia también desempeña un papel fundamental en la sostenibilidad socioecológica y la vitalidad de los territorios rurales.
Se trata de una práctica milenaria que implica la migración estacional de los rebaños, desplazados por los pastores a otras latitudes en busca de alimento y condiciones climáticas favorables. Es un patrimonio vivo de inmenso valor alimentario, cultural, social y ecológico.
La investigación se ha basado en ochenta y cuatro entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones de España. Se han establecido tres grupos de trashumantes, vinculados principalmente a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad: la Cañada Real Conquense, la Cañada Real Segoviana y la zona de Santiago-Pontones, en Jaén.
El primer grupo, con una media de edad de cincuenta y cinco años, lleva a cabo trashumancias más largas, con rebaños de mayor tamaño y mixtos en cuanto a especies.
El segundo grupo es más joven, con una media de edad de cuarenta y siete años, y se centra en el ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas que el primero y con canales de venta de sus productos más diversos y directos.
El tercer grupo realiza la trashumancia principalmente entre la sierra de Segura y sierra Morena, con rebaños mayoritariamente de ovejas, más pequeños que los de los otros grupos y con mayor participación en asociaciones del sector.
Como conclusión, la trashumancia es un sistema de alta resiliencia, resulta fundamental para la conservación y funcionalidad de los ecosistemas, y entrega alimentos de altísimo valor nutricional y cultural; sin embargo, existe una necesidad urgente de un mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, se adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y la vida del ganadero trashumante, y asegure el relevo generacional”.













