Es una información que se da en el marco de la convocatoria de una sesión científica en el CIHEAM de Zaragoza para el 14 de noviembre. Es una jornada que se encuadra en la Cumbre del Clima, que tiene lugar en Sharm el-Sheikh (Egipto). En Zaragoza se abordará “el importante impacto del cambio climático en los cultivos mediterráneos, con especial atención al sector vitivinícola”. El evento, que se celebrará en formato híbrido (presencial y on line), contará con la participación de expertos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y del Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF), que presentarán diversos estudios científicos sobre cómo adaptar el viñedo a los efectos del cambio climático, varios casos de regeneración de los suelos, los efectos de las oleadas de calor en los cultivos y las medidas de adaptación al uso del agua, entre otros. Raúl Compés, director del CIHEAM de Zaragoza, indica que “los cultivos mediterráneos son muy vulnerables al cambio climático; el viñedo, afectado por un calor extremo y una sequía sin precedentes, representa un claro ejemplo”. Añade que “debatiremos sobre cómo el sector vitivinícola se enfrenta a este reto para garantizar la producción, calidad, tipicidad y viabilidad de la actividad en la región mediterránea; creemos que su experiencia puede inspirar a otros actores y sectores”.
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UPA muestra su decepción al conocer el resultado de la votación habida en el Parlamento Europeo: ha aprobado el Sistema de Preferencias Generalizadas, que permitirá a sesenta y cinco países exportar, durante la próxima década, sus productos, excepto armas y municiones, con aranceles reducidos o nulos. La citada organización agraria dice que “esto ha caído como un jarro de agua fría sobre los productores de arroz españoles, que se ven afectados por importaciones masivas de países como Camboya y Myanmar (antes Birmania)”. UPA lamenta que “se hayan rechazado las pretensiones de los países productores europeos, como España, que exigían la aprobación de unas cláusulas de salvaguardia mucho más intensas, que sirvieran para proteger a los arroceros”.













