Es la previsión que realiza la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA). Dice que “la cosecha de alfalfa de esta temporada podría situarse cerca de 1,15 millones de toneladas, es decir, unas trescientas mil menos que en la campaña anterior; las primeras estimaciones indican que la producción en la temporada 2022-2023 va a disminuir un veinticinco por ciento”. AEFA señala que “la superficie que se ha destinado a la deshidratación ha sufrido una fuerte bajada en el global de España (cerca de un veinte por ciento); a esta situación se le ha sumado la sequía, que está afectando a la mayoría de comunidades autónomas donde se producen forrajes, y la aparición de plagas de gusano en el cuarto corte de la alfalfa”. La citada asociación añade que “la campaña ya la comenzamos con la idea de una bajada de producción debido a la disminución de superficie cultivada; desgraciadamente este año todos los factores que pueden influir negativamente en el cultivo se están dando, como son la dificultad para regar los últimos cortes en algunas zonas productoras, la sequía en los forrajes de secano y también la aparición de plaga de gusano en el cuarto corte”. Del total de los forrajes procesados en España en lo que va de campaña, el ochenta por ciento correspondería a alfalfa deshidratada (tanto en formato bala como en granulado), el trece por ciento a otros forrajes (festuca, ray Grass y vezas) y el 6,4 por ciento a la avena forrajera.
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ASAJA valora la votación que se ha producido este martes, 28 de abril de 2026, en el pleno del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, en el que se ha pronunciado sobre el nuevo Marco Financiero Plurianual 2028-2034: defiende un presupuesto un diez por ciento superior a la propuesta inicial de la Comisión Europea, formulada en 2025. La citada organización agraria señala que “es una señal política clara de que Europa debe dotarse de más recursos para responder a las demandas de los ciudadanos y sostener sus políticas estratégicas”. ASAJA añade que, “no obstante, este avance debe traducirse en un compromiso firme, suficiente y estable con la Política Agraria Común (PAC), elemento esencial para garantizar la seguridad alimentaria, la viabilidad de las explotaciones y el equilibrio territorial”.













