La recogida de la almendra se ha adelantado varias semanas por la climatología adversa que ha habido este año. Los agricultores están comprobando que los rendimientos son muy escasos. La reducción llega a ser en muchos casos de hasta un setenta por ciento respecto a 2022, cosecha que ya fue mala (un cuarenta y seis por ciento menor que la de 2021).
Ése es el análisis de situación que realiza UPA, que indica además que “a los malos rendimientos se suman los problemas de calidad provocados por las lluvias de mayo y junio, que contribuyeron a la proliferación de enfermedades fúngicas como la antracnosis, que disminuye la cantidad de fruto y el calibre de los mismos”.
UPA denuncia que, “a pesar de todo ello, los productores de almendras no perciben un precio justo, sino que son de ruina”. Indica que Estados Unidos está ejerciendo “una terrible competencia, pues exportan masivamente sus frutos secos a España, sin barreras ni aranceles, una situación que es aprovechada por las industrias transformadoras, que adquieren sin cortapisas el producto americano”.
La citada organización profesional agraria concluye que “la situación es dramática para miles de agricultores que se dedican a la producción de almendras en España”.
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Cristóbal Cano, secretario general de UPA: “Por un precio justo para los cereales”
El secretario general de UPA, Cristóbal Cano, firma un artículo de opinión que titula “Por un precio justo para los cereales”. En el texto hace “un llamamiento a los intermediarios y a las administraciones públicas para acabar con los precios de ruina existentes en productos como la cebada, el trigo o el maíz”.
Un extracto del artículo de opinión “Por un precio justo para los cereales” es éste:
“La guerra en Irán ha provocado un incremento súbito y desmesurado del precio de carburantes y fertilizantes. Al mismo tiempo, los precios de los cereales se mantienen en niveles muy bajos.
Todos los sectores agrícolas y ganaderos están sufriendo el incremento de los costes de producción, pero en algunos la evolución del precio de los insumos tiene un mayor impacto. Es el caso de los cultivos extensivos.
Es muy posible que las siembras de maíz y arroz —los cultivos estrella del regadío español— se reduzcan en esta campaña, debido a la gran incertidumbre que sufren los agricultores y a las enormes dudas sobre su rentabilidad.
En UPA nos vemos obligados a reclamar una vez más sensatez y responsabilidad a los agentes del sector que intermedian en la compra de productos agrícolas. Hay operadores que juegan a especular con las cotizaciones de las materias primas.
Es el momento para que la industria de los piensos dé un paso al frente y se plantee pagar por los cereales un precio que cubra los costes de producción de los agricultores españoles.
Ya está bien de arruinar a un sector cuando hay razones objetivas para elevar el precio de los cereales. Las comunidades autónomas, el Gobierno de España y la Unión Europea no pueden quedarse de brazos cruzados ante esta situación. Reclamamos que tomen cartas en el asunto.
Nos jugamos nada más y nada menos que nuestra soberanía alimentaria, los suministros para nuestra industria alimentaria y para nuestras cooperativas, el alimento base para nuestra ganadería, y el medio de vida de miles de hombres y mujeres que cada año invierten sus esfuerzos y sus economías en sembrar para después recoger y alimentarnos a todos, cobrando por ello un precio justo.
¿Tan difícil es de conseguir?”.











