El aceite de oliva virgen extra Pago La Corona Olivos Centenarios, elaborado por la almazara La Olivera, de Magallón (Zaragoza), ha obtenido una medalla de plata en el concurso internacional EVO, en Monte di Procida (Italia). Este galardón se suma a la distinción que recibió en el Concurso Nacional de la Escuela Superior de Aceite de Oliva de España, como mejor aceite de Aragón elaborado por una cooperativa, en 2020; a la medalla de oro que le fue otorgada en Terraolivo, en Israel, en el año 2019; al Prestige Gold con el que se hizo en el mismo concurso israelí, en 2016; y a la medalla de oro obtenida en Olivinus, en Argentina, en 2016.
La almazara La Olivera, de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceite Sierra del Moncayo, describe Pago La Corona Olivos Centenarios de la forma siguiente: “Es un aceite de oliva virgen extra de producción muy limitada, elaborado con olivas totalmente sanas, procedentes de árboles centenarios catalogados ubicados en el paraje La Corona, en Magallón. La recogida se realiza por vareo y ordeño para facilitar la recogida de olivas que todavía verdean, lo que aporta al aceite aromas frescos. Tras la entrega de las olivas a la almazara, tan solo unas horas después de su recogida, el aceite se elabora inmediatamente, en frío, a temperaturas en torno a catorce grados y exclusivamente con métodos mecánicos. La cosecha temprana y un corto batido explican su bajo rendimiento (se necesitan unos siete kilos de olivas para extraer un litro de aceite) y su excepcional calidad. El resultado es un aceite con un perfil muy marcado de frutos secos y herbáceos, rasgos característicos de los aceites de la DOP Aceite Sierra del Moncayo. En nariz muestra intensos aromas frutados (manzana verde), aceitunas verdes, hierba fresca, alcachofa y, más ligeramente, hoja de tomatera y almendra verde. En la boca se percibe una gran armonía, con cierto picor y un agradable amargor, presencia de cáscara de plátano y larga persistencia”.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













