Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 10 de octubre de 2026

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La configuración de la nueva PAC 2028-2034 entra en la fase decisiva de debate, debiendo fijar su presupuesto

DIARIO DEL CAMPO

La presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea tiene previsto que en este segundo semestre de 2026 quede cerrado el acuerdo político sobre el reglamento de la nueva Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2028-2034. Por tanto, se entra en la fase decisiva de configuración del nuevo modelo.

Este pasado miércoles, 16 de septiembre, se reunía el Consejo Consultivo de Política Agrícola para Asuntos Comunitarios, en el que el ministro español Luis Planas solicitaba a las comunidades autónomas “mantener la unidad para reforzar la posición de nuestro país en la recta final de las negociaciones”.

Recuerda que “hace justo un año el Gobierno de España y las comunidades autónomas cerraron un acuerdo sobre una posición común respecto a la nueva PAC, acuerdo que fue refrendado por las cooperativas agroalimentarias y las organizaciones profesionales agrarias”.

La posición de España, de momento, ha sido y es la siguiente: “La nueva PAC debe tener una dotación económica suficiente (al menos la misma que en el actual periodo), debe mantenerse como una política diferenciada del resto (con personalidad jurídica propia) y no debe producirse la renacionalización de la financiación propuesta inicialmente por la Comisión Europea”.

Luis Planas incide en que “la fortaleza de esa posición común, compartida con una veintena de Estados miembros, ha llevado a la Comisión a ir modificando su propuesta inicial, garantizando en el momento presente que la PAC tendrá un reglamento específico, al margen de los Planes Nacionales y Regionales de Asociación (PNR)”.

El ministro ha añadido que, en el momento presente, se ha de conseguir una dotación de fondos similar a la del periodo actual. Anuncia que “España tiene ya garantizada una asignación de treinta y siete mil millones de euros para el conjunto del periodo 2028-2034”.

El Gobierno de España espera que esa cantidad “se complete hasta prácticamente la cifra del actual periodo con la activación de dos mecanismos de flexibilidad: la reasignación para la PAC del diez por ciento de los fondos de los PNR y la revisión intermedia, mecanismo que debe ser refrendado por las instituciones europeas pero que cuenta con el apoyo del Parlamento Europeo”.

17 de septiembre de 2026

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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