Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

sábado, 10 de octubre de 2026

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La Cartuja de las Fuentes, templo de cine

Hablar de la Cartuja de las Fuentes es evocar uno de los espacios más singulares de la provincia de Huesca. Este gran conjunto monumental, enclavado en el corazón de Los Monegros, atesora una extraordinaria riqueza patrimonial. Sorprende a quienes lo visitan por la fuerza de su historia, la elegancia de su arquitectura y, muy especialmente, por sus impresionantes pinturas murales, obra de fray Manuel Bayeu, cuñado de Francisco de Goya.

Desde que la Diputación Provincial de Huesca asumió su titularidad, la Cartuja ha cautivado también a directores de cine y equipos de rodaje, que han encontrado en este enclave un escenario único para mostrar la belleza de esta provincia en la gran pantalla.

Durante el pasado mes de octubre, esta localización fue testigo de la grabación de Las Indias, un largometraje de ficción dirigido por los suizos Pauline Julier y Nicolas Chapoulier.

Ambientada en la Francia del siglo XVII, la película narra la misión del traslado a caballo, desde Madrid hasta Versalles, de un retrato real pintado por Diego Velázquez, un cuadro que representa a la infanta de España para su futuro esposo, Luis XIV. Un camino largo, incierto y lleno de dificultades que constituye el eje narrativo del filme.

En el rodaje, la directora subrayó la excepcionalidad del lugar: “Es la primera vez que grabo en España. La Cartuja es una maravilla; tenemos mucha suerte de estar aquí. Es un lugar muy especial, con un ambiente y una luz increíbles”.

El actor Théo Urtubey, que interpreta a uno de los mensajeros, coincidió en esa valoración: “Es mucho más fácil actuar aquí porque uno no tiene que imaginar nada; lo tiene todo delante”.

Una vez más, este monumental conjunto se reafirma como un auténtico templo de cine. Su arquitectura, su atmósfera y su incomparable iluminación natural lo han situado como uno de los escenarios más sugerentes del panorama audiovisual nacional, acogiendo rodajes que evidencian el potencial artístico y paisajístico de Los Monegros y de la provincia de Huesca.

VISITAS GUIADAS TODOS LOS FINES DE SEMANA

Desde 2015, la Diputación Provincial de Huesca es propietaria de este conjunto monástico y ha impulsado un ambicioso plan de restauración y recuperación que permite compatibilizar las obras con la apertura al público.

Diez años después y sólo en lo que va de año, más de tres mil personas han recorrido sus claustros y han admirado las pinturas de Bayeu. La mayoría de visitantes procede de Aragón, aunque cada vez crece más el número de turistas extranjeros atraídos por esta joya patrimonial.

Las visitas guiadas, que son gratuitas, se realizan los sábados, domingos y festivos nacionales (excepto el 25 de diciembre y el 1 de enero) en dos turnos: 11:00 y 12:30 horas.

Durante noventa minutos, Martín y Marta, profesionales con amplia formación en Turismo y cursos especializados en Patrimonio y Gestión Cultural, acompañan al público en un recorrido que combina historia y arte, revelando las numerosas curiosidades que encierra este singular conjunto.

14 de noviembre de 2025

Otras noticias

Santa María la Mayor (el Pilar), apuesta de Zaragoza tras su conquista por Alfonso el Batallador

ALBERTO CEBRIÁN

La basílica del Pilar es uno de los iconos de Zaragoza. Está claro que no es un templo medieval, sino posterior. ¿Por qué se puede decir que fue clave para su existencia e, incluso, para la propia devoción a la Virgen el periodo en el que esta ciudad estuvo en manos del rey aragonés Alfonso el Batallador, que la conquistó en 1118?

La respuesta aparece en la novela histórica El Batallador y Granada, obra de quien suscribe, si bien se puede apuntar de forma breve que, hasta ese momento —comienzos del siglo XII—, la gran advocación en Zaragoza había sido la de Santa Engracia, aunque la madre de Jesucristo ya tenía su propio templo.

Éste era la iglesia de Santa María la Mayor, contigua a la domus romana en la que se encontraba la columna de jaspe —el pilar— vinculada, según la tradición cristiana, a la visita de la Virgen. Recuerden que en el año 2040 se cumplirá el segundo milenio de esa efemérides; ya hay carteles alusivos a ello en la basílica del Pilar.

Los citados inmuebles —iglesia y domus— estaban situados junto al río Ebro. El templo era de origen visigótico, el cual podía ser usado y visitado en tiempos de la Zaragoza islámica, llamada por entonces Saraqusta. Ha quedado dicho: podía ser usado y visitado en tiempos islámicos pero no restaurado, por lo que su estado de deterioro fue progresivo.

Cuando Alfonso el Batallador entró en la ciudad, y siendo obispo Pedro de Librana, se adoptaron varias decisiones: una de ellas fue consagrar la mezquita aljama como catedral, en honor a El Salvador en su Epifanía (las obras de remodelación tardarían varias décadas en llegar); recuperar y dignificar la iglesia de Santa María la Mayor; y levantar un templo que estuviese dedicado a María Magdalena.

Con el paso del tiempo, la devoción a la Virgen del Pilar fue en aumento. Felipe IV, en el siglo XVII, la instrumentalizó desde el punto de vista político, como elemento cohesionador de sus territorios, como escenificación de contar en sus dominios con el favor divino y como herramienta de lucha espiritual contra la Reforma protestante.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador, se habilitó un templo románico que tomó el relevo del visigótico; sin embargo, un incendio acaecido en el siglo XV obligó a afrontar la construcción de una nueva iglesia, que sería de estilo gótico-mudéjar y que no resultaría ser la definitiva.

La creciente devoción, ya citada antes, llevó en el siglo XVII a plantear levantar un inmueble mucho mayor. Debía rivalizar con la catedral de El Salvador pero no debía hacerlo en estilo gótico, sino siguiendo los nuevos cánones artísticos, ya que se había entrado en el periodo del Barroco.

El primer arquitecto que acometió esta empresa fue Francisco de Herrera el Mozo, completando la obra Ventura Rodríguez, que introdujo matices neoclásicos. Era el siglo XVIII. Los trabajos de construcción continuarían durante las centurias siguientes: XIX y XX, hasta quedar completamente rematada y tener la estampa actual.

9 de octubre de 2026 |
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