La Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC) muestra su apoyo a los Gobiernos de España y Cataluña en la crisis de la peste porcina africana y defiende aplicar plenamente el principio de regionalización, con el fin de limitar las restricciones comerciales a la zona afectada, situada en la provincia de Barcelona.
La citada entidad agroalimentaria recuerda que, a fecha de este lunes, “los casos detectados se han concentrado en jabalíes silvestres en una zona muy acotada, sin que se haya registrado ninguna granja afectada”.
Señala, además, que “las autoridades han aprobado que los animales de la zona de vigilancia, que alcancen el peso estipulado, puedan salir de las granjas con todas las medidas de bioseguridad para ir a sacrificio”.
Por otra parte, INTERPORC trabaja “de forma conjunta con el Ministerio de Agricultura y la Comisión Europea para aplicar plenamente el principio de regionalización y limitar las restricciones estrictamente a la zona afectada, manteniendo la actividad comercial del resto del país”.
En cuanto a la investigación sobre el origen del brote, valora que las autoridades hayan puesto en marcha una investigación completa y una auditoría independiente para esclarecer el origen del virus, y defiende que “este proceso debe desarrollarse con rigor científico, serenidad y sin especulaciones públicas, mientras las autoridades competentes realizan su labor”.
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Las comunidades de regantes piden “una política de Estado en materia de agua, que garantice la supervivencia del sector agrario”
La Federación de Comunidades de Regantes de España (FENACORE) está celebrando esta semana en Ciudad Real su XVI Congreso Nacional. Pide “una política de Estado en materia de agua, que supere la visión cortoplacista y la confrontación partidista, y que garantice la supervivencia del sector agrario”. Señala que “la gestión del agua en un escenario de cambio climático es uno de los grandes desafíos estructurales, dada la realidad hídrica compleja de España”. FENACORE defiende, por ello, “impulsar un modelo basado en criterios científicos y con visión a largo plazo, así como adaptar las políticas europeas a las singularidades del territorio español”. Y añade: “El regadío debe ser abordado desde una perspectiva más estratégica, como un pilar esencial de la seguridad alimentaria, la cohesión territorial y la economía nacional”.













