La Fundación Caja Rural de Aragón y la Universidad de Zaragoza han firmado la renovación de la Cátedra Fundación Caja Rural de Aragón. Se trata de una colaboración que ambas entidades mantienen desde 2012, con el objetivo de “impulsar la investigación, formación y transferencia de conocimiento en áreas relacionadas con la agricultura, ganadería y medio rural”.
La continuidad de esta colaboración académica ha sido firmada por Laura Prada, directora de la Fundación Caja Rural de Aragón, y por Rosa Bolea, rectora de la Universidad de Zaragoza. La primera ha destacado que “esta renovación reafirma un trabajo continuado con la Universidad de Zaragoza para apoyar el desarrollo del medio rural y generar nuevas oportunidades para los jóvenes”.
La cátedra organiza actividades como jornadas sobre desarrollo rural, apoyo a trabajos de investigación, colaboración con la Facultad de Veterinaria y organización de eventos, como seminarios, visitas y programas formativos. La acción más inmediata es la celebración del XIV Encuentro de Desarrollo Rural Sostenible-Foro de Emprendimiento Alimentario, que tiene lugar los días 19 y 26 de febrero de 2026 en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.
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Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, firma el artículo “De la PYME al nuevo vasallaje rural”, en el que alerta sobre el nuevo feudalismo
Ramón Solanilla, secretario general de ASAJA Huesca y Aragón, se hace la pregunta siguiente: “¿Volvemos al feudalismo?”. Habla de “un cambio silencioso en el modelo económico, un cambio contra el autónomo”. Firma un artículo de opinión que titula “De la PYME al nuevo vasallaje rural”. Señala que “en el campo empieza a percibirse una realidad inquietante: cada vez hay menos espacio para el agricultor y ganadero autónomo, para el pequeño y mediano empresario; el sistema se está estructurando contra el autónomo, contra la explotación familiar, contra quien vive directamente de su trabajo”.
El responsable de ASAJA en Huesca y Aragón explica que “la tendencia en el campo es clara: todos los años desaparecen miles de explotaciones agrarias, PYMES familiares; en las últimas décadas, España ha perdido más del cincuenta por ciento de sus explotaciones agrarias, mientras aumenta el tamaño medio de las restantes”. Y añade: “Hoy el agricultor o ganadero abandona porque la normativa es cada vez más compleja, la burocracia más asfixiante, los costes más elevados y la rentabilidad más baja; a esto se suma un cambio silencioso pero decisivo: la tierra se ha convertido también en un activo de inversión”.
Ramón Solanilla presenta la conclusión siguiente: “Lo que está en juego en este momento de la historia no es sólo un modelo productivo, sino un modelo de sociedad, dado que el sistema ya no protege al que trabaja, sino al que tiene capacidad de aguantar o de invertir; estamos ante una nueva lucha de clases, no entre ideologías, sino entre modelos: el de quienes viven de su trabajo y el de un sistema que cada vez favorece más a quienes tienen estructura, dimensión y capacidad financiera”.













