El catedrático Francisco José Serón se hace esta pregunta: “¿Es la inteligencia artificial un bálsamo de Fierabrás para el campo y la agroalimentación, lo mismo que para toda la sociedad?”. La hizo en la jornada VERDE QUE TE QUIERO VERDE, organizada por la Alianza Agroalimentaria Aragonesa y celebrada este jueves, 18 de septiembre de 2025, en el Espacio Xplora de Ibercaja, en Zaragoza.
Hizo referencia a Don Quijote de La Mancha, que creía que había una pócima que permitía curar las heridas y la salud de un caballero en pocos minutos. Era el bálsamo de Fierabrás. Llegó a tomar el brebaje, que le provocó el vómito. Aun así, seguía convencido de sus virtudes curativas.
Francisco Serón apunta que eso es lo que “nos venden con la inteligencia artificial”: será la próxima “gran cosa tecnológica”, dando continuidad a las computadoras, Internet y teléfonos inteligentes. Señala que no nos cuentan que todo es mero “marketing” y que se trata de un proceso muy costoso y complicado.
Pone el ejemplo de los coches autónomos. Dice que en teoría no hay problemas pero llega la realidad —el mundo es muy complejo— y se desbaratan los planes. Indica que no será tan fácil que lleguen a circular los coches autónomos por calles y carreteras. Eso sí, reconoce, el que consiga fabricarlos y que estos funcionen sin errores… “se forrará”.
Los defensores de la inteligencia artificial dicen que ésta es “matemáticas y estadística”, y que ya se está usando en el agro. Se ponía el ejemplo de una bodega, que puede tener, con esta herramienta, una previsión del riesgo de que sus viñas sufran o no filoxera.
Respecto a la pregunta de si la inteligencia artificial facilitará el relevo generacional en las explotaciones agrarias, se dijo en esta sesión que el “padre agricultor” debe ir olvidándose de un “hijo agricultor”, a no ser que éste se convierta en un “hijo agricultor-ingeniero”.
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