Un proyecto transfronterizo, denominado RAM y liderado por el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), va a “evaluar la calidad microbiológica de la inseminación ovina e intentará frenar las resistencia antimicrobianas”. Es una iniciativa que se puso en marcha en el pasado enero y que va a tener una duración de tres años, con un presupuesto total de casi un millón de euros.
Días atrás tuvo lugar la reunión de inicio de proyecto en la sede de NEIKER, en Arkaute (Álava); la jornada se completó con una visita al centro de inseminación de Ardiekin, que alberga animales reproductores de la raza latxa.
Belén Lahoz, coordinadora del proyecto, señala que, “para el correcto desarrollo de los programas de conservación y mejora de las razas ovinas, la inseminación artificial constituye una herramienta clave que requiere la aplicación de antibióticos a las dosis seminales para prevenir la transmisión de patógenos desde los machos a las ovejas”.
Explica también que “esta adición sistemática y en muchos casos a dosis subterapeúticas puede conllevar la aparición de bacterias resistentes, que pueden afectar negativamente a la fertilidad de los rebaños y propagarse a otros animales, al medio ambiente o incluso llegar al ser humano”.
Por ello, el proyecto RAM pretende “identificar las principales especies bacterianas y resistencias antimicrobianas presentes en las dosis seminales que se preparan en los centros de inseminación artificial del entorno pirenaico y evaluar su impacto en la salud y fertilidad de las hembras”.
Belén Lahoz concluye que “estos trabajos permitirán mejorar los protocolos de preparación y las prácticas reproductivas, persiguiendo en último término un modelo de inseminación artificial que no dependa de los antibióticos y garantice la sanidad y productividad de los rebaños”.
El proyecto cuenta con la colaboración de la Universidad de Zaragoza y del Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón.
Otras noticias
La Diputación de Huesca concede el Félix de Azara 2026 a los regantes de la provincia “por su contribución al medio ambiente y al desarrollo sostenible”
El pleno de la Diputación de Huesca ha aprobado por unanimidad conceder el XXVIII Galardón Félix de Azara a los regantes de toda la provincia. Esta institución, con su máximo reconocimiento, quiere “valorar el trabajo de este colectivo, representado por Riegos del Alto Aragón y por el Canal de Aragón y Cataluña, a favor del medio ambiente y el desarrollo sostenible”. Argumenta que “esos dos sistemas no sólo riegan campos, sino que estructuran el territorio, hacen posible la vida en amplias zonas rurales y contribuyen a mantener un equilibrio entre actividad humana y medio natural”.
Al hilo de la concesión de este Galardón Félix de Azara, la Diputación Provincial de Huesca hace público el siguiente comunicado:
“Las grandes infraestructuras hidráulicas no han servido solamente para crear regadíos. La construcción de grandes canales y embalses ha llevado agua a rincones donde antes no la había. Gracias a estos sistemas, muchas poblaciones y miles de personas de nuestra provincia se aseguran el abastecimiento de agua potable incluso en tiempos de sequía.
Más allá del agua de boca, la red hidráulica ha transformado por completo la agricultura, convirtiendo tierras áridas en espacios fértiles y productivos. Hoy, este modelo sostiene miles de explotaciones agrarias y da soporte a una actividad económica que fija población, vertebra el territorio y contribuye a evitar el abandono y la degradación del medio rural.
Además, los regantes han apostado de forma clara por las nuevas tecnologías para la gestión del agua, desarrollando proyectos de digitalización, sistemas de telemando remoto, automatización de captaciones, sustitución de compuertas manuales por motorizadas, uso de energías renovables,… Una transformación tecnológica que tiene un fin ambiental directo: usar mejor el agua y mejorar la capacidad de respuesta del sistema.
Por todos estos motivos, la Diputación quiere reconocer a quienes, generación tras generación, han hecho posible todo esto: los regantes de nuestra provincia, que han sido y siguen siendo pieza fundamental en el desarrollo de nuestra tierra.
Premiar a los regantes es también reconocer una forma de entender el medio rural. Una forma basada en cuidar el agua, hacerla productiva sin despilfarro, compartirla entre territorios, tecnificar su gestión y convertir ese esfuerzo en prosperidad, empleo y cohesión territorial. Esa combinación entre naturaleza, trabajo humano e innovación conecta a la perfección con el espíritu de un galardón ambiental como el Félix de Azara”.













