Un proyecto transfronterizo, denominado RAM y liderado por el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), va a “evaluar la calidad microbiológica de la inseminación ovina e intentará frenar las resistencia antimicrobianas”. Es una iniciativa que se puso en marcha en el pasado enero y que va a tener una duración de tres años, con un presupuesto total de casi un millón de euros.
Días atrás tuvo lugar la reunión de inicio de proyecto en la sede de NEIKER, en Arkaute (Álava); la jornada se completó con una visita al centro de inseminación de Ardiekin, que alberga animales reproductores de la raza latxa.
Belén Lahoz, coordinadora del proyecto, señala que, “para el correcto desarrollo de los programas de conservación y mejora de las razas ovinas, la inseminación artificial constituye una herramienta clave que requiere la aplicación de antibióticos a las dosis seminales para prevenir la transmisión de patógenos desde los machos a las ovejas”.
Explica también que “esta adición sistemática y en muchos casos a dosis subterapeúticas puede conllevar la aparición de bacterias resistentes, que pueden afectar negativamente a la fertilidad de los rebaños y propagarse a otros animales, al medio ambiente o incluso llegar al ser humano”.
Por ello, el proyecto RAM pretende “identificar las principales especies bacterianas y resistencias antimicrobianas presentes en las dosis seminales que se preparan en los centros de inseminación artificial del entorno pirenaico y evaluar su impacto en la salud y fertilidad de las hembras”.
Belén Lahoz concluye que “estos trabajos permitirán mejorar los protocolos de preparación y las prácticas reproductivas, persiguiendo en último término un modelo de inseminación artificial que no dependa de los antibióticos y garantice la sanidad y productividad de los rebaños”.
El proyecto cuenta con la colaboración de la Universidad de Zaragoza y del Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón.
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