Diario del Campo

Fundado en 2012 por Alberto Cebrián

lunes, 27 de abril de 2026

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El proyecto CROPDIVA pretende incentivar el cultivo de la avena, cebada pelada, triticale, alforfón, habas y altramuz

Rescatar e incentivar el cultivo de la avena, cebada pelada, triticale, alforfón, habas y altramuz es el reto del proyecto CROPDIVA, un consorcio científico coordinado por la Universidad de Gante (Bélgica) y en el que participa el IRTA de Cataluña. Se les denomina cultivos huérfanos, aludiendo a “una presencia cada vez más marginal tanto en el campo como en los supermercados, en los que predominan cereales como el trigo, arroz y maíz”. Desde el IRTA se indica que “la avena, cebada pelada, triticale, alforfón, habas y altramuz son cultivos herbáceos con interesantes rasgos agronómicos y alimentarios”.

Marta da Silva, jefa del programa de cultivos extensivos sostenibles del IRTA, explica que “CROPDIVA quiere reinsertar los seis cultivos en el circuito productivo con dos objetivos estratégicos: mejorar la agrobiodiversidad y crear nuevas cadenas de valor local”.

Se quiere avanzar en el conocimiento de estos cultivos con ensayos de campo hechos en múltiples zonas agroclimáticas. A partir de los diferentes experimentos y con la ayuda de modelos matemáticos y estadísticos, se identificarán los rasgos y las variedades más interesantes para los productores. Un ejemplo es “el estudio de la asociación (intercropping) de triticale con guisantes y con habas, un modelo en el que la leguminosa puede actuar como fertilizante natural para el cereal gracias a que ésta capta el nitrógeno del aire”.

El proyecto también se dedicará a dotar de valor comercial a los seis cultivos. Será a partir del desarrollo de “productos innovadores, seguros y saludables: panes sin gluten, análogos cárnicos, bebidas vegetales en polvo o pastas serán algunas de las salidas alimentarias”.

17 de marzo de 2022

Otras noticias

La contratación de seguros agrarios superó de nuevo los mil millones de euros en 2025, y la siniestralidad se situó en algo más de ochocientos millones

Agroseguro ha celebrado esta semana una jornada institucional para presentar las principales cifras del seguro agrario relativas a 2025. La citada entidad publica al respecto el informe siguiente:

“Las primas alcanzaron los mil veintinueve millones de euros, casi un uno por ciento por encima del año anterior, lo que hace que el seguro agrario acumule siete años consecutivos de crecimiento y que haya cerrado los tres últimos ejercicios por encima de los mil millones de euros.

El incremento en la contratación del pasado ejercicio se registró en todas sus magnitudes, pues también creció el número de pólizas y, sobre todo, la superficie, la producción y el capital asegurado, que cerró con más de diecinueve mil trecientos millones de euros, una cifra un seis por ciento superior a la del año anterior.

La siniestralidad, por su parte, cerró en algo más de ochocientos millones de euros, un quince por ciento más que en 2024. Se trata de la segunda cifra nominalmente más alta de la serie histórica del seguro agrario en España, sólo superada por la excepcional sequía registrada en 2023, que elevó la cifra de aquel año por encima de los mil doscientos millones.

El pedrisco fue en 2025, con diferencia, el principal protagonista de los siniestros del año, con indemnizaciones superiores a los cuatrocientos cincuenta y cinco millones de euros, que, sumando el resto de los riesgos asociados a las tormentas —lluvias e inundaciones, entre otros—, superaron los quinientos millones de euros, lo que marca una cifra histórica para este tipo de episodios”.

9 de abril de 2026 |
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