Rescatar e incentivar el cultivo de la avena, cebada pelada, triticale, alforfón, habas y altramuz es el reto del proyecto CROPDIVA, un consorcio científico coordinado por la Universidad de Gante (Bélgica) y en el que participa el IRTA de Cataluña. Se les denomina cultivos huérfanos, aludiendo a “una presencia cada vez más marginal tanto en el campo como en los supermercados, en los que predominan cereales como el trigo, arroz y maíz”. Desde el IRTA se indica que “la avena, cebada pelada, triticale, alforfón, habas y altramuz son cultivos herbáceos con interesantes rasgos agronómicos y alimentarios”.
Marta da Silva, jefa del programa de cultivos extensivos sostenibles del IRTA, explica que “CROPDIVA quiere reinsertar los seis cultivos en el circuito productivo con dos objetivos estratégicos: mejorar la agrobiodiversidad y crear nuevas cadenas de valor local”.
Se quiere avanzar en el conocimiento de estos cultivos con ensayos de campo hechos en múltiples zonas agroclimáticas. A partir de los diferentes experimentos y con la ayuda de modelos matemáticos y estadísticos, se identificarán los rasgos y las variedades más interesantes para los productores. Un ejemplo es “el estudio de la asociación (intercropping) de triticale con guisantes y con habas, un modelo en el que la leguminosa puede actuar como fertilizante natural para el cereal gracias a que ésta capta el nitrógeno del aire”.
El proyecto también se dedicará a dotar de valor comercial a los seis cultivos. Será a partir del desarrollo de “productos innovadores, seguros y saludables: panes sin gluten, análogos cárnicos, bebidas vegetales en polvo o pastas serán algunas de las salidas alimentarias”.
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La alianza Agricultores contra el Cambio Climático defiende “la importancia de elegir adecuadamente las variedades de cereal” y promueve “el uso de semilla certifica”, con el fin de atender los actuales retos que afronta la agricultura. Tal defensa se realizó en las X Jornadas del Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos de España (GENVCE), celebradas días atrás en Jerez de la Frontera (Cádiz). Esta alianza está formada por Cooperativas Agro-alimentarias de España, ASAJA, UPA y GESLIVE (sociedad filial de ANOVE). Incide en “la relevancia de usar semilla certificada, fruto de la mejora genética, ya que garantiza calidad, uniformidad y mayores rendimientos, además de favorecer una siembra más eficiente y sostenible”. Añade que, “dentro del marco normativo nacional y europeo, sólo es legal adquirir semilla certificada o reutilizar grano de la propia explotación del agricultor”.













