La industria del aceite de oliva genera una importante cantidad de desechos de almazara. Su parte más sólida es el orujo, con una alta carga contaminante para el suelo. La Universidad de Córdoba ha evaluado los fenoles y otros compuestos bioactivos de los residuos tras la extracción del aceite de oliva de cuarenta y tres variedades. El trabajo ha sido realizado por Anabel Expósito, Feliciano Priego y Concepción Muñoz. Esos compuestos son beneficiosos para la salud por su potencial antioxidante. Se ha llegado a la conclusión de que “lo que en un principio era un residuo se convierte en un subproducto del que extraer fenoles que pueden ser usados para la industria cosmética y farmacéutica, el enriquecimiento de alimentos o la alimentación animal; además, al extraer estos compuestos del orujo, éste se vuelve menos contaminante para el medio, obteniendo así un doble beneficio”.
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Las comunidades de regantes piden “una política de Estado en materia de agua, que garantice la supervivencia del sector agrario”
La Federación de Comunidades de Regantes de España (FENACORE) está celebrando esta semana en Ciudad Real su XVI Congreso Nacional. Pide “una política de Estado en materia de agua, que supere la visión cortoplacista y la confrontación partidista, y que garantice la supervivencia del sector agrario”. Señala que “la gestión del agua en un escenario de cambio climático es uno de los grandes desafíos estructurales, dada la realidad hídrica compleja de España”. FENACORE defiende, por ello, “impulsar un modelo basado en criterios científicos y con visión a largo plazo, así como adaptar las políticas europeas a las singularidades del territorio español”. Y añade: “El regadío debe ser abordado desde una perspectiva más estratégica, como un pilar esencial de la seguridad alimentaria, la cohesión territorial y la economía nacional”.













