La industria del aceite de oliva genera una importante cantidad de desechos de almazara. Su parte más sólida es el orujo, con una alta carga contaminante para el suelo. La Universidad de Córdoba ha evaluado los fenoles y otros compuestos bioactivos de los residuos tras la extracción del aceite de oliva de cuarenta y tres variedades. El trabajo ha sido realizado por Anabel Expósito, Feliciano Priego y Concepción Muñoz. Esos compuestos son beneficiosos para la salud por su potencial antioxidante. Se ha llegado a la conclusión de que “lo que en un principio era un residuo se convierte en un subproducto del que extraer fenoles que pueden ser usados para la industria cosmética y farmacéutica, el enriquecimiento de alimentos o la alimentación animal; además, al extraer estos compuestos del orujo, éste se vuelve menos contaminante para el medio, obteniendo así un doble beneficio”.
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COAG: “España tiene en su sector ganadero la reserva de fertilizantes que Europa necesita; se puede convertir en su proveedor estratégico”
“La guerra de Irán y los problemas logísticos en el estrecho de Ormuz ofrecen una oportunidad histórica al sector ganadero español, ya que éste puede convertirse en el proveedor de Europa en materia de fertilizantes”. Es la tesis que defiende COAG, entidad a la que pertenece UAGA. Dice que, “con la urea disparada un setenta y cinco por ciento en su precio, los purines y estiércoles de las granjas españolas se convierten en el fertilizante más competitivo del mercado: por local, inmediato y sin dependencia exterior”. Expone que “una explotación porcina media puede generar hoy hasta cuarenta y nueve mil euros anuales en valor agronómico de purines, con un margen neto cercano a los treinta y un mil quinientos euros”. COAG concluye: “España tiene en su cabaña ganadera la reserva de nutrientes que Europa necesita”.













