Es el mensaje lanzado en Zaragoza por la directora general de Producciones y Mercados Agrarios, Esperanza Orellana, en el transcurso del seminario internacional sobre mitigación del cambio climático en los sistemas agrarios, celebrado en el Instituto Agronómico Mediterráneo (CIHEAM). Ha destacado esa “reducción, a pesar de que las actividades agrícola y ganadera han incrementado su producción, con el fin de atender de forma suficiente la creciente demanda de alimentos”.
El CIHEAM Zaragoza acoge miércoles y jueves (15 y 16 de noviembre) un seminario internacional en el que participan expertos, organismos internacionales y representantes de once países del área mediterránea. Debaten sobre soluciones para potenciar sistemas agroalimentarios más sostenibles y resilientes en esta región del mundo.
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Asociación de Comercio de Cereales de España: “La cosecha cae tras el récord del año pasado pero se mantiene en registros comparables a la media histórica”
La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE) presenta una nueva estimación de cosecha de cereales de invierno, relativa a este 2026: “Las previsiones iniciales empeoran, cayendo la recolección en un veintinueve por ciento en comparación con el año pasado; no obstante, se mantiene en registros propios de la media histórica”. El informe continúa diciendo: “Va a haber una producción de casi quince millones y medio de toneladas de cereal de invierno. La cebada sigue siendo el cultivo mayoritario, mientras que el trigo duro acusa la caída más importante. Castilla y León es el motor cerealista de España, concentrando, junto con Castilla-La Mancha y Aragón, más del setenta por ciento de la producción”.
La conclusión que presenta ACCOE sobre la evolución de esta campaña es la siguiente: “Refleja la típica volatilidad climática que caracteriza la agricultura española de secano. Los datos confirman que estamos ante un año de corrección natural. Sin embargo, este descenso de la producción nacional implicará recurrir en mayor medida al exterior para cubrir las necesidades de materias primas del país, lo que activará los flujos de importación, pondrá en valor las redes logísticas que los operadores han consolidado a lo largo de los años y obligará a todos los componentes de la cadena de producción y valor a estar muy pendientes de los mercados internacionales”.













