Zaragoza acogió la semana pasada el XXIII Encuentro Nacional de Operadores de Cereales, en el cual se habló de “la abundancia de producto existente en la actualidad en el mercado global: récord de producción, crecimiento moderado de la demanda y aumento notable de stocks”.
Sirvió para poner sobre la mesa “el escenario de abundancia de producto que se da en el mundo en el momento presente; la evolución climática, la mejora de las condiciones logísticas en algunos países exportadores y el comportamiento de los grandes importadores serán determinantes para la evolución del balance global en los próximos meses”.
La organización del evento destaca “la elevada participación registrada en Zaragoza, que confirma que el sector cerealista español continúa apostando por el análisis técnico, la anticipación y la coordinación como herramientas clave para afrontar campañas cada vez más marcadas por la incertidumbre y la necesidad de asegurar el abastecimiento”.
El director general de Producción Agraria del Gobierno de Aragón, Carlos Calvo, y la vicepresidenta de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España, Elia Castillo, destacaron “el papel estratégico del comercio cerealista para la cadena agroalimentaria española y la importancia de contar con información actualizada en un entorno de elevada incertidumbre”.
SOJA
Jaume Arimany, Senior Manager Trading de Proteínas en Bunge Ibérica, analizó el mercado de la soja y de las proteínas vegetales, destacando “el aumento de las existencias globales, la estabilización de la demanda mundial de piensos y el papel determinante de la molturación”.
Dijo que “esta actividad se mantiene gracias al valor del aceite y al equilibrio entre el precio del grano y el de sus derivados, en gran medida respaldado por las políticas de biocombustibles de Estados Unidos, que influyen indirectamente en el mercado europeo”.
Habló en el caso de España de “la importancia de conocer bien tanto la disponibilidad real de harina en toda la península Ibérica como las referencias actuales del mercado; para la industria española de alimentación animal, saber cuánto producto hay disponible y en qué condiciones se puede comprar resulta fundamental para organizar sus aprovisionamientos y garantizar el suministro”.
Subrayó igualmente que “la evolución del clima en Brasil y Argentina, especialmente en las zonas del sur más sensibles, mantiene en alerta al sector ante una posible reducción de la producción, que podría afectar a los flujos comerciales internacionales”.
MAÍZ, TRIGO Y CEBADA
José Luis Esteban, director de Olam Grains Spain y presidente de la Lonja de Cereales de Barcelona, ofreció un análisis detallado del contexto mundial en el que se mueven el maíz, el trigo y la cebada, y se ocupó de sus implicaciones para España.
La producción mundial de MAÍZ fue de récord en 2025, con casi mil doscientos cincuenta millones de toneladas. Los stocks globales subieron hasta superar los doscientos cincuenta millones de toneladas.
Señaló que “los grandes exportadores —Estados Unidos, Argentina y Ucrania— cuentan con una amplia disponibilidad, mientras que la evolución de la demanda en China, el propio Estados Unidos y Brasil constituye uno de los principales focos de seguimiento para los operadores europeos”.
Describió, en cuanto al TRIGO, “un entorno de elevada disponibilidad, condicionado por los altos niveles de existencias de enlace, considerando además que en la Unión Europea el margen para incrementar su uso en alimentación animal es limitado y depende de los diferenciales con otros cereales, aspecto relevante para las formulaciones en España”.
Respecto a la CEBADA, indicó que “la demanda internacional mantiene la actividad en la vieja cosecha, mientras que para la nueva campaña se prevé una menor producción y una demanda sostenida”.
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Un centenar de jóvenes agricultores y ganaderos de toda España se reúnen en la sede de John Deere en Parla (Madrid) para dialogar sobre el futuro del campo y del agro. Es el III Encuentro de Agricultores y Ganaderos Jóvenes, organizado por UPA y titulado “Tejiendo redes”. El mensaje es claro: “El campo y el agro familiar tienen futuro, y éste es de los jóvenes”. UPA dice: “No nos resignamos ante las voces que definen el relevo generacional como un reto imposible”. Sí reconoce las dificultades a las que se enfrenta la juventud en el campo. Cita todo lo relacionado con “el acceso a la tierra, agua y financiación; burocracia administrativa; vaivenes geopolíticos y encarecimiento de los costes de producción”.













